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En los últimos tres años el colombiano Manuel Antonio García Arévalo ha sido encarcelado en tres ocasiones. La más reciente ocurrió hace unos días cuando fue descubierto a bordo de una camioneta modelo Durango, en la que llevaba más de 200 envoltorios con cocaína y manejaba tranquilamente.

En agosto de 2012, García Arévalo fue detenido como uno de los presuntos implicados en el robo a una joyería del Centro Histórico, donde fue abatido uno de sus compatriotas que escapaba a bordo de una motocicleta.

En aquella ocasión, la Procuraduría capitalina dijo que la banda a la que pertenecía Manuel Antonio estaba relacionada con medio centenar de robos a casa-habitación y a la joyería ubicada en la calle Madero, a la que ingresaron disfrazados con pelucas y bigotes.

Junto con otros cuatro presuntos cómplices fue consignado a prisión, pero durante el proceso obtuvo su libertad y no fue juzgado.

El 20 de abril de este año fue detenido de nueva cuenta por policías preventivos por un robo a casa-habitación en la colonia Ajusco, en la delegación Coyoacán.

Uno de los moradores de la vivienda escuchó ruido y se atrincheró en un baño. Desde ahí le envió un mensaje de WhatsApp a su padre indicándole que estaban robando la casa, que alguien estaba adentro y le resumió lo que ocurría.

El padre de la víctima avisó a la policía y cuando llegaron los patrulleros capturaron encontraron a Manuel Antonio, junto con otros dos cómplices y todos fueron detenidos en el momento del robo.

Aunque fueron consignados a prisión, los tres fueron liberados por falta de pruebas, aun y cuando el joven habitante de la casa había visto por sí mismo a los asaltantes de su casa. Sin embargo, eso no fue motivo para que permanecieran los inculpados en prisión.

Hace unos días García Arévalo fue detenido otra vez. Ahora estaba en posesión de 219 envoltorios con cocaína, que supuestamente pretendía vender en la colonia Álamos, en la delegación Benito Juárez.

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