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El titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, Hiram Almeida, tenía 19 años de edad cuando ocurrieron los sismos de 1985 que devastaron a la ciudad de México. Al presenciar los momentos difíciles por los que pasaba la colonia Roma, donde vivía, abandonó las clases y durante unas semanas se dedicó a ayudar a sus vecinos.
"Yo estudiaba y dejé la escuela en un par de semanas por estar ayudando a la gente. Yo vivía en la zona, pero también llegué a quedarme en algún albergue para buscar precisamente continuar los trabajos, fue un tiempo cruento", expresa.
Aquella mañana del 19 de septiembre, "me trasladaba a Ciudad Universitaria, viajaba en el metro y al salir en la estación Balderas vi las escenas de una torre caída y una nube de polvo", recuerda.
Sin pensarlo corrió hacia su casa, donde se encontraban sus familiares. Con tristeza reflejada en sus ojos, el funcionario reconoce que le impresionó ver que múltiples edificios colapsaron.
De acuerdo con autoridades, más de 60 inmuebles en la colonia Roma colapsaron y otros resultaron averiados, incluida la casa de Almeida, quien vivía en una zona que, al final, fue derruida porque era de alto riesgo.
El Jefe de la Policía capitalina asegura que el momento vivido fue difícil, por lo cual trató de apoyar a sus vecinos y se sumó a abonar algo a esa tragedia:
"Siempre tratamos de coadyuvar. Ayer recordaba y reflexionaba que cuando estábamos escarbando o buscando a alguien, algún indicio, había dos frases: si alguien gritaba "¡aquí!", toda la fuerza social se concentraba en algún punto; también acudíamos cuando alguien decía "¡está vivo!", al encontrar a alguien. Eran dos momentos culminantes en las búsquedas. Fue un ejercicio muy social, la gente salió a las calles a ayudar, sin más, sin ton ni son. Así lo recuerdo yo".
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