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Los Coppel

03/05/2019
04:00
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El origen del apellido Coppel es polaco (Kopel), aunque el patriarca del emporio que hoy conocemos, don Enrique Coppel Tamayo, nació en Culiacán, Sinaloa, en 1921.

Don Enrique vivió su infancia en Mazatlán, de donde era originario su padre don Luis Coppel Rivas, pero fue en 1941 cuando abrió su primer tienda comercial en Culiacán, por la calle rosales, llamada El Regalo.

Antes había establecido un negocio del mismo nombre en Mazatlán junto con sus hermanas, donde vendía productos de decoración del hogar. Posteriormente empezó a vender muebles en un local que rentaba por la calle Ángel Flores en el centro de Culiacán. Vendía a crédito a la palabra, que después perfeccionó al sistema de crédito en abonos. Dio sus primeros pasos a la modernización implementando un sistema de tarjetas de crédito y llevaba un control computarizado de su cartera, nos narra J. Héctor Muñoz en su libro Empresarios y personajes sinaloenses.

Tres fueron las claves del éxito de don Enrique: Primero, haber visualizado la prosperidad que tendría Culiacán con la apertura de la agricultura de riego en los años 40; segundo, el haberse dedicado de tiempo completo a perfeccionar su actividad empresarial, ya que tenía mucha disciplina y orden; tercero, enfocarse en vender mercancías a crédito para el mercado popular.

Después de cumplir 60 años de edad y de tener una de las cadenas muebleras principales de Sinaloa, don Enrique toma una de las decisiones más difíciles pero acertadas de su vida: Ceder el mando de los negocios a sus hijos, nos dice J. Héctor Muñoz. “Síguele ya tu Enrique, me doy cuenta que los estoy frenando a ustedes”, le dijo don Enrique Coppel Tamayo a su hijo mayor, quien quedó como director y tenía ya 11 años laborando en la empresa en diversas áreas, nos narra J. Emiliano Camacho en su libro Sucesión de Liderazgo en organizaciones familiares grandes.

Enrique Coppel Luken, apodado por sus amigos como “El Capitán”, recibió el grupo empresarial con12 tiendas; y después de su gestión de casi 25 años, lo entregó a su sucesor con 675 establecimientos, más de 40 mil empleados y ventas por 32 mil millones de pesos (2007), nos informa J. Emiliano Camacho en su investigación.

Enrique es un hombre de carácter, poker face, cuidadoso en los detalles y muy ordenado. No levanta la voz, es estudioso, discreto, sencillo que aparenta humildad, echado para adelante, casi temerario.

Cuenta la anécdota que después de asumir la presidencia del consejo en 1983, varios años después se reunieron los hermanos a plantear la idea de que esta posición directiva debía ser rotativa, a lo que Enrique se opuso, por lo que los hermanos recurrieron al papá. El padre ratificó a Enrique diciéndoles: “Mis hijos, no los entiendo, nosotros éramos ricos y su hermano nos hizo millonarios… y ustedes lo quieren quitar.”

Agustín Coppel Luken fue quien remplazó a Enrique como presidente del consejo y director general en enero de 2008. Agustín es diferente, es el menor. Se capacitó para dirigir la empresa, Enrique lo preparó. A diferencia de su hermano que maneja un bajo perfil, a Agustín le gustan los reflectores, necesita reconocimiento. No es austero como su hermano, cree en la publicidad y los medios de comunicación. Sabe delegar y formar equipo, apuesta más por el recurso humano y por su comunidad; tiene gusto especial por las bellas artes; le gusta la política pero es miedoso, no da la cara.

En los últimos 15 años los hermanos Coppel han sido activos políticamente, Enrique con el PRI, Agustín con el PAN. En 2004 Enrique apoyó al candidato priista a la gubernatura de Sinaloa; en 2006, Agustín fue el mecenas de la campaña anti-AMLO, “Es un peligro para México”. Ese mismo año Enrique escribió una carta a sus empleados recomendando no votar por AMLO. En 2010 nuevamente Enrique atraviesa el pecho por el candidato del PRI a la gubernatura y lo vuelve hacer en el 2016. En 2012 Agustín se mete a apoyar a Josefina para la presidencia. Ahora en 2018 vimos a Enrique abiertamente haciendo campaña por José Antonio Meade, mientras Agustín nuevamente promovió una campaña sucia contra AMLO.

Enrique actúa por convicción y da la cara; Agustín actúa por miedo y lo hace tras bambalinas. Ambos son mis conocidos, tengo un gran reconocimiento a su tarea empresarial y agradecimiento por su contribución social, pero sostengo profundas diferencias sobre su acción política.

Lo único que espero hoy es que no tengan razón, y AMLO no sea un peligro para México.


Ingeniero industrial y empresario