Transformándonos

José Rubinstein

Sin previa conciencia de haber completado tres transformaciones anteriores, estamos en los umbrales de la cuarta, la cual sin duda nos transformará, la incógnita es qué tanto y en qué.

Andrés Manuel López Obrador en referencia a su sitio histórico: “Es Juárez gobernando, el ejemplo de Juárez. Nada por la fuerza todo por la razón y el derecho”.

La historia suele conocerse a través de la subjetiva interpretación de los diversos narradores de la misma. Sin duda ciertos hechos inspiracionales de las transformaciones aludidas por López Obrador difieren de lo real, pero como dijo Gabriel García Márquez: La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla.

La Primera Transformación se refiere al movimiento encabezado por el cura Miguel Hidalgo buscando liberarse de la Corona Española, luego de tres siglos de dominación. De ser así, ¿por qué Hidalgo gritó “¡Viva Fernando VII!”? La intención inicial del movimiento dirigido por Hidalgo no era la definitiva expulsión de los españoles, sino asumir el control de la Nueva España, en tanto los franceses desocuparan el territorio español y Fernando VII recuperara el poder.

La Segunda Transformación fue la Guerra de Reforma, llamadas también así las leyes que Benito Juárez impulsó separando a la Iglesia del Estado. Destaquemos que Juárez se reeligió en 2 ocasiones, manteniéndose en el poder durante 14 años hasta su muerte. Igualmente resaltemos el Tratado McLane-Ocampo, firmado entre el gobierno liberal de Benito Juárez con el de Estados Unidos, en el cual se vendía a perpetuidad el derecho de tránsito por el Istmo de Tehuantepec a los Estados Unidos por 4 millones de dólares, incluyendo el resguardo de fuerzas militares nacionales para su seguridad, así como también el derecho de tránsito desde Guaymas al Rancho de Nogales y cualquier otro punto entre Camargo y Matamoros. El gobierno de Juárez logró ser reconocido y afortunadamente para México, el Tratado no fue ratificado por el Congreso estadounidense.

La Tercera Transformación abarca el conflicto armado iniciado contra la dictadura de Porfirio Díaz, que llevó a Francisco Madero a la presidencia y culminó con la promulgación de la Constitución que hasta hoy nos rige. Tiempo de caudillos y militares que sustituyó una dictadura por un monopartidismo aferrado al poder por el resto del siglo. La Justicia Social desde entonces ha significado una asignatura pendiente, estableciéndose una encumbrada casta de políticos en paralelo a una excluyente oligarquía.

La Cuarta Transformación abanderada por un presidente empeñado en ocupar un sitio de honor en la historia, pretende de manera pacífica y ordenada erradicar los abusivos privilegios de gobiernos anteriores, terminar con la corrupción, reducir la desigualdad, abolir la impunidad, imponer la austeridad, combatir el hambre y la desnutrición, convencer que al margen de la ley nada y por encima de la ley nadie, que el pueblo sabio pone y el pueblo sabio quita.

AMLO detenta un relevante apoyo popular, su capital político se amplía cual sea la decisión que asuma. Sin embargo, prevalece la fundada inquietud del porvenir. ¿Terminará la corrupción? ¿Le saldrán bien las cuentas a AMLO para afrontar el cúmulo de subsidios y proyectos de asistencia social? ¿Avanzará adecuadamente Santa Lucía? ¿Funcionará la Guardia Nacional? ¿Resultará benéfico abolir la reforma educativa y se mantendrá en orden al magisterio? ¿Resurgirá Pemex, seremos autosuficientes en energéticos y se eliminará el huachicoleo? ¿Se licitará a discreción? ¿Se mantendrá la inversión privada? ¿Obtendremos equilibrio entre lo material y lo espiritual, seremos felices amando al prójimo? ¿Cómo contará la historia la Cuarta Transformación?

Analista político

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