Querer y poder

José Rubinstein

Las matemáticas no son un asunto de fe ni de buenos deseos, simplemente es lo que es, sin rollo que valga. En efecto, el nuevo régimen aspira a suprimir la endémica corrupción, instaurando un nuevo modelo social, liberal y más justo. De no cuajar dicho objetivo, corremos el riesgo de vaciar el vaso.

Querer y poder son dos cuestiones distintas, si las cuentas no le salen al gobierno de López Obrador y los recursos recaudados son destinados en mayor proporción al gasto sin retorno, entonces nos quedaremos en el querer. Para que el país crezca al vaticinado 4% en promedio del PIB durante el sexenio —en 2019 andaremos si acaso en 1.5%— se requeriría instaurar un contexto de certidumbre y confianza, impulsor del ahorro y la inversión. De por sí el margen de maniobra del gobierno es reducido, enfrentando una alta deuda pública de alrededor del 54% del PIB, heredada de la administración de Peña Nieto, quien a su vez la recibió del 42%. Al cierre del primer trimestre de 2019, los ingresos públicos fueron de 1.3 billones de pesos, 68 mil 700 millones menos de lo programado. Igualmente inquietante es el compromiso de pago de pensiones que se elevó 65% a lo largo de la última década. Moody’s prevé para el presente año recortes adicionales al gasto, sin descartar una eventual reforma fiscal que contemple algún incremento tributario.

Afortunadamente vamos requetebién, pero los números son inmutables. El PIB del primer trimestre del presente año decreció -0.2% en términos reales. La bolsa de valores ha atravesado la peor racha de jornadas a la baja en más de 10 años. En el Índice de Confianza e Inversión Extranjera 2019, de acuerdo a la consultoría AT Kearney, México retrocedió del sitio 17 al 25. Apenas una cachetadita.

El secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría declaró que la situación de Pemex pone en riesgo la estabilidad del país. Así mismo recomendó que las anunciadas inversiones públicas en infraestructura sean congruentes con el medio ambiente y con el combate al cambio climático, refiriéndose al Tren Maya, a la termoeléctrica de Huexca y a la refinería de Dos Bocas. López Obrador replica que Gurría carece de la autoridad moral para hacer algún cuestionamiento al respecto, debido a que él formó parte de los gobiernos que dejaron al país en bancarrota. Independientemente de las razones que le asistan, es primordial atender y entender las divergencias, creando vínculos de cordialidad y respeto que aporten certeza a la inversión.

Pemex evidentemente es una de las prioridades de AMLO, empeñado en sanear la paraestatal, económica y técnicamente. ¿Imagina usted un Pemex viable, productivo, incorrupto, superavitario y con un sindicato honesto? De querer a poder hay un largo trecho. Durante el primer trimestre de 2019, Pemex registró una pérdida por 35 mil 700 millones de pesos, contrastando con el rendimiento de 113 mil 300 millones de pesos obtenidos en el mismo periodo del año anterior. Las 6 refinerías del país operan al 34% de su capacidad instalada, se requerirían alrededor de 3 mil millones de dólares para que éstas operen al menos al 80% de capacidad. El riesgoso proyecto de Dos Bocas —ahora a cargo de Sener y Pemex— que oscilará en 8 mil millones de dólares de inversión no nos convertirá en autosuficientes, entre otros motivos porque la vida útil de otras refinerías tendrá que irse agotando. El querer va junto con el realismo y la tenacidad, el poder es la consecuencia, lo cual significa que no siempre querer es poder.


Analista político

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