20 años de gobiernos de “izquierdas” en CDMX (V): pobreza y crecimiento económico

Jorge A. Chávez Presa

Al llegar a ser gobierno, la prueba de fuego de las izquierdas está en la disminución de la pobreza y la reducción de la desigualdad. ¿Qué han logrado en el abatimiento de la pobreza los distintos grupos que se autodenominan de “izquierda” durante 20 años en el gobierno del DF y Ciudad de México (CDMX)? Esta es la pregunta que este artículo pretende responder.

No hay datos desde 1997 para ver qué le ha sucedido a la pobreza de manera específica en el territorio del DF/CDMX. Sin embargo, la publicación reciente de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares de 2016 ha permitido al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentar la medición de la pobreza de 2010 a 2016 a nivel nacional y para las entidades federativas. De acuerdo con esta serie el DF/CDMX muestra claroscuros durante este período.

En virtud de que en México medimos distintas carencias que contribuyen a la pobreza, podemos ver con mayor detalle dónde están los avances, estancamientos y retrocesos. Asimismo, medimos la pobreza en dos niveles: extrema y moderada. El Coneval define a la pobreza extrema como aquella con tres o más carencias de seis posibles, y el ingreso de las personas en esta condición es tan bajo que no alcanza para adquirir los nutrientes necesarios para una vida sana. La pobreza moderada (pm) es la que tiene sólo dos carencias de las seis posibles.

Las carencias que se incluyen en la medición de la pobreza se refieren a: 1) carencias sociales en materia de educación; 2) acceso a los servicios de salud; 3) acceso a la seguridad social; 4) calidad y espacios de la vivienda; 5) acceso a servicios básicos en la vivienda, y 6) acceso a la alimentación.

La pm en la CDMX pasó de 26.4% de la población en 2010 a 25.8% en 2016, este es 0.5 puntos porcentuales (pp) menos. En otras entidades federativas el avance en reducirla ha sido superior. Mientras que a nivel nacional la pobreza moderada aumentó 1.1 pp, en Nuevo León la pm pasó de 19.2% en 2010 a 13.6% en 2016, esto es 5.6 pp menos, y con ello superó en más de 10 veces lo logrado por CDMX. En Jalisco la pm pasó de 31.8% en 2010 a 30.0% en 2016 (-1.8 pp). En consecuencia, si bien hubo avances en materia de pobreza en DF/CDMX, otras entidades federativas están siendo más eficaces en reducir pobreza moderada. Entre éstas también están Sinaloa, Aguascalientes, las dos BC, Chih., Dgo., Q.R., Yuc., Zac., etc. En breve, la realidad mexicana muestra que el mejor antídoto para reducir pobreza son tasas más altas de crecimiento en las actividades productivas.

En cuanto a pobreza extrema, CDMX ha logrado reducirla. Pasó de 2.2% de la población en 2010 a 1.8% en 2016. No obstante, de 2014 a 2016 se registró un aumento de 0.1 pp. En contraste, la eficacia de NL y Jal. supera por mucho a la del DF/CDMX. La pobreza extrema en Nuevo León pasó de 1.8% en 2010 a 0.6% en 2016, mientras que en Jalisco pasó de 5.3% en 2010 a 1.8% en 2016. Cabe destacar que en estos últimos casos la disminución se ha registrado de manera continua en cada bienio. En el contexto nacional, la pobreza extrema se redujo de 11.3% en 2010 a 7.6% en 2016 (-3.7 pp). Ergo, DF/CDMX sí avanzó, pero dejó mucho que desear.

No se necesita ser un experto para comprobar que las diferencias en las disminuciones en los niveles de pobreza se relacionan más con el crecimiento económico. En el mismo periodo (2010-2016), la tasa media anual de variación del PIB en la CDMX fue de 2.2%, en tanto que en Nuevo León ascendió a 3.3% y en Jalisco 3.2%. A nivel nacional la tasa fue del 2.3%. Más allá de los “programas sociales” que se aplican en cada entidad, esto nos obliga a cuestionar su sesgo asistencialista y clientelar, y que cada vez plagan más los presupuestos públicos de los tres órdenes de gobierno.

En términos de las carencias sociales, entre 2014 y 2016, en la CDMX hubo un deterioro en varias de ellas. El avance de la informalidad se hizo sentir; en 2016 el número de personas que no accedieron a la seguridad social aumentó en 64 mil, para ubicarse en casi 4.2 millones. Las carencias en calidad y espacios en la vivienda sufrió un incremento (41 mil personas más para un total de 521.2 miles de personas). De igual manera, 39 mil personas más sufrieron las carencias en accesos a los servicios básicos de la vivienda subieron en para alcanzar un total de 184.7 miles de personas. Sí se mostraron resultados positivos al disminuir rezago educativo, al incrementar acceso a los servicios de salud y acceso a la alimentación.

Si de algo deben convencernos los resultados de Coneval, son de lo siguiente: el combate eficaz a la pobreza es con crecimiento económico, todo lo demás es demagogia. Sumemos nuestras voces para exigir una depuración de los programas clientelares y asistencialistas que todos pagamos a costa de la infraestructura necesaria para mejorar calidad y cantidad de los servicios públicos que sí reducen pobreza.

Economista.
@jchavezpresa
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