Donald Trump considera a Joe Arpaio, el infame sheriff de Arizona, un “patriota” que dedicó años de servicios “admirables” a la nación. Por eso le concedió un sorprendente indulto presidencial (el primero de su mandato), que está dividiendo aún más al Partido Republicano y a la sociedad de EU.

El indulto de Trump fue un insolente reconocimiento presidencial al hombre que, despreciando los derechos humanos, persiguió, arrestó y deportó a decenas de migrantes mexicanos, detenidos arbitrariamente por sus agentes porque no “parecían” estadounidenses.

¿Qué clase de ideología tiene la fuerza para unir en una hermandad inconfesable a un multimillonario neoyorquino con un perverso sheriff de Arizona que fue condenado a la cárcel porque ordenaba detenciones arbitrarias de personas con “apariencia de indocumentados”? La respuesta es ¡racismo!

(Arpaio, con un celo que hubiera envidiado Heinrich Himmler en Alemania nazi, ordenaba a sus agentes detener “sospechosos” con apariencia de mexicanos en los semáforos para exigirles, además de los documentos del vehículo y la licencia de manejo, sus documentos migratorios. En desacato de una corte federal y con la amenaza de ser encarcelado, Arpaio infundió temor entre nuestros connacionales al mando de la temible migra que habría de convertirse en una Gestapo de Arizona).

Además de la hermandad inconfesable del racismo, Trump tuvo motivos políticos para indultar a Arpaio. Pretende que el sheriff de 85 años se lance para senador por Arizona en 2018, y así bloquear la reelección del senador Jeff Flake, un severo crítico de Trump. El sheriff y el presidente se conocieron en otro proyecto racista que pretendió impedir la candidatura presidencial de Obama en 2008; alegaban que nació en África o Indonesia (lugares donde vivieron sus padres). Al final, lo único que probaron fue su racismo.

Donald Trump, obsesionado con borrar cualquier vestigio de Obama en la política de EU, tiene la osadía de negar enfáticamente que es racista, aunque continúe apareciendo del lado equivocado en todas las causas relacionadas con la discriminación. (DACA el programa humanitario que canceló fue creado por Obama para proteger a 800 mil jóvenes mexicanos que entraron a EU como menores al lado de sus padres).

Paul Callan, de CNN, llamó a Arpaio “violador legendario” de los derechos constitucionales de visitantes, residentes y ciudadanos de origen latino. Queda claro que con el indulto de Trump (de cuestionable validez constitucional) Arpaio y Trump se burlaron a un tiempo de las leyes migratorias, la Constitución de EU y los tribunales federales que juzgaron y condenaron a quien se preciaba de ser “el sheriff más duro de EU”.

Algunos sostienen que Trump tomó la decisión de alejarse de Washington y pasar dos días dedicado a las víctimas del huracán Harvey, para evadir la ola de protestas que ha comenzado a generar el indulto de Arpaio en los medios…

Analista político

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