Sin privilegios para nadie

Héctor Serrano

En su toma de posesión, el primer mandatario de México, Andrés Manuel López Obrador, fue contundente. Es la primera vez que un Presidente de México habla de la corrupción imputable a los funcionarios públicos, pero también a los privados.

Es innegable que grandes empresarios han hecho grandes fortunas al cobijo de quienes ostentan un cargo público y sucumben ante el poder económico. Si algo les debe quedar claro a aquellos que pensaban que con el poder económico ganarían la voluntad del presidente López Obrador, es que se acabaron esas canonjías.

Cuando se es servidor público, la obligación elemental es la defensa siempre de los intereses de las instituciones, que finalmente son del pueblo de México. No hay cabida para todo lo que atente contra el erario y contra el Estado.

En su mensaje de posesión, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, fue claro, señaló que no habrá cabida en su gobierno para trasladar venganzas hacia adversarios políticos que hoy están en la derrota como consecuencia del contundente triunfo electoral del 1 de julio.

Las instituciones, sobre todo en materia de procuración de justicia e impartición de la misma, no habrán de sucumbir ante el poder político de ningún actor, que forme parte del gobierno del presidente López Obrador y que pretenda hacer uso de forma facciosa de las mismas.

El discurso ofrecido al pueblo de México, en el recinto de San Lázaro, refiere la clara intención de concretar la armonía que requiere el país entre los diferentes sectores que lo conforman, y no se puede lograr esta cuando en la visión de algunos servidores públicos está antepuesto el interés personal y no el del proyecto de nación de aquel que, sin más, ha depositado su confianza en ellos y los ha hecho sus colaboradores.

Está claro que el único líder efectivo de Morena, que el único líder que ganó de forma contundente y llevó el triunfo electoral para Morena es el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Y nadie más.

La confianza que el pueblo de México ha depositado en él, es la que dará cuenta día con día de su actuación y de la congruencia entre el decir y el hacer.

Mucho se ha hablado de las venganzas entre diferentes actores políticos, mucho se habla de la revancha política; la legalidad te da el único instrumento que garantiza y genera la confianza para acompañar un proyecto de nación como el propuesto.

El pasado sábado 1 de diciembre dio inicio una nueva era política de México, un nuevo régimen gubernamental.

Desde el pasado 1 de diciembre, México se juega el todo por el todo y muy pronto sabremos del éxito que se avizora, cuando todos los mexicanos vean en su país la mejor opción para concretar su vida.

El discurso del presidente López Obrador no sólo fue conciliador, ecuánime y contundente. El discurso de López Obrador fue determinante al decir que “el buen juez por su casa empieza” y que hoy todos aquellos que se dedican al servicio público tendrán que acreditar a cabalidad su honestidad y conducción acorde a los principios que establece el hombre que los hace ser lo que son.

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