¿Conferencias para informar o desinformar?

Guillermo Ruiz de Teresa

El gobierno cumple 60 días y todos los días hay una “conferencia presidencial” que intenta establecer una comunicación directa con la ciudadanía; sin embargo, la calidad de la información deja muchas preguntas abiertas, como lo mencioné en mi artículo pasado.

Un tema álgido ha sido el combate al robo de combustibles, pero no es solo un problema nacional: E&Y documentó que, en 2017, este delito generó pérdidas mundiales superiores a 133 mil mdd; en México alcanzó 3 mil mdd que representa alrededor del 2% de las pérdidas mundiales. No pretendo minimizar el problema, sino que es necesario dimensionarlo y saber a qué nos estamos enfrentando: cuando se menciona el costo del huachicol, los números asustan. Pero lejos de que esto pase, necesitamos confrontar la información para contestar preguntas que tenemos muchos ciudadanos.

Por ejemplo, casi todos los negocios tienen una merma y/o robo del 2% del ingreso total. Respecto a la gasolina, ¿cuánto representa esto en el mercado total? Sabemos que se consumen 180 millones de litros diarios de gasolinas (3,600 mdp) y, por declaraciones del Presidente, se robaban cerca de 60 mil mdp anuales; eso quiere decir que el huachicol representaba 4.5% del mercado total. Ahora bien, si la mayor parte del robo era en las refinerías, entonces, con el cambio de personal ¿se redujo? ¿A cuánto?

Si el problema de robos se centraba en la refinerías y red de ductos, ¿no era viable cerrar solo los oleoductos secundarios y dejar activa la red principal con protección de las Fuerzas Armadas como después se hizo? Por ejemplo, 95% de las gasolinas que se consumen en la Ciudad de México provienen de Tuxpan, ¿no habría sido más eficiente cuidar los sistemas de abastecimiento para limitar la afectación a la economía regional?

Respecto al transporte. Normalmente las empresas tienen seguros contra accidentes y/o robo de mercancías, ¿las de Pemex también lo tienen? De ser así, el costo del robo se redujo, ¿a cuánto? Por otra parte, se ha dicho que el costo de transportación por pipa es 15 veces superior al costo por ducto, pero ¿a cuánto equivale en el precio final o ya se considera en el costo total? Lo pregunto porque creo que se debieron considerar medidas menos perjudiciales para la economía y así reducir el costo social de esta lucha.

Se mencionó que existía robo de petróleo crudo en barcos y plataformas, ¿ya está siendo investigado por las autoridades civiles y de la Armada? A los barcos que lo hacían ¿se les aplicará la extinción de dominio? Por último, respecto a los contratos de importación ¿ya se firmaron? ¿cuándo se hizo? ¿cómo están funcionando?

El huachicol es un serio problema que el Estado Mexicano debe atacar, no solo porque merma los ingresos del gobierno; sino porque es, primero, un problema ético: no es concebible que grupos del crimen organizado se beneficien directamente de lo que produce el Estado para su manutención. Segundo, y no menos importante, porque es un problema social: no atacar a los grupos del crimen organizado degenera en riesgo para la comunidad, como lo vimos en el trágico suceso de Hidalgo. Por cierto ¿ya se están investigando y desarticulando estas redes? Tal parece que en las comunidades todos saben quiénes son, ¿el gobierno ya lo sabe?

Quiero dejar algo en claro: estas preguntas no están enfocadas, de ninguna manera, a intentar generar una estrategia; estoy seguro de que el gobierno tiene personal con capacidad, experiencia y conocimiento suficiente para llevarla a cabo. Lo que sí planteo es que tenemos derecho a saber, ¡y no solo a confiar en que hacen bien su trabajo!

Esta información–desinformación diaria genera vacíos que hacen olvidar otros temas de interés: no se habla del costo de cancelar el NAIM (cercano a los ingresos de dos años del huachicol), al accidente de la gobernadora y del senador de Puebla o al régimen de Maduro, ¡entre otros que se fueron al olvido! ¿será, acaso, este el objetivo de la confusión en la información?

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