Trasladar la política exterior al beneficio al ciudadano

Gabriela Cuevas

Inspirada en la promoción de la democracia y los derechos humanos, la Unión Interparlamentaria (UIP) constituye una base indispensable para el diálogo como mecanismo para la cooperación y la paz. Aquí se concentra el trabajo de los legisladores del mundo para atender la agenda global. Fundada hace 128 años, es la organización de diplomacia parlamentaria más antigua, relevante y representativa del planeta. Ahora la integran los parlamentos de 177 países y tiene el estatus de observador en la ONU.

La humanidad enfrenta grandes desafíos tanto en su dimensión como en su complejidad que no respetan nacionalidades o religiones. La desigualdad y la pobreza extrema condenan a unos 800 millones de personas; millones de niños son forzados a dejar sus hogares; las mujeres siguen siendo blanco de discriminación y violencia; miles de personas mueren mientras migran; comunidades enteras son destruidas por los desastres naturales y los efectos del Cambio Climático. Ello, a pesar de haber alcanzado acuerdos globales históricos, como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París.

Mientras el mundo cambia, los parlamentarios de todo el planeta debemos hacerlo también. Construir instituciones capaces de responder con mayor dinamismo y transparencia a las demandas ciudadanas es apremiante para llevar la voz y la pluralidad —que sólo los legisladores del mundo reflejamos— a las más altas esferas de la diplomacia. Somos responsables de traducir los compromisos internacionales que adquieren los gobiernos en legislación nacional, políticas públicas y presupuestos que beneficien directamente a las sociedades.

Por otro lado, México depende del exterior. Las exportaciones representan 35% del PIB y las remesas en 2016 alcanzaron casi 27 mil millones de dólares. Nuestro país es el 8º más visitado del mundo, y los ingresos que percibimos por turismo aportan 8.7% del PIB. No podemos darnos el lujo de aislarnos o de seguir dependiendo económicamente de Estados Unidos. La apuesta por la diversificación compete a todos los actores capaces de abonar a una estrategia de diplomacia pública que involucre y coordine al mayor número de voces.

Por primera vez, México postuló y ganó la Presidencia de la UIP. El espíritu que motivó mi candidatura es consolidar, desde la diplomacia parlamentaria, un multilateralismo incluyente que una las voces que apostamos por un planeta en paz. La responsabilidad de representar a México al más alto nivel parlamentario no es menor. Frente a las voces que optan por el aislacionismo político, el proteccionismo económico y el rechazo a la cooperación internacional, los mexicanos entendemos la urgente necesidad de defender el multilateralismo como un espacio de creación de soluciones comunes a retos comunes.

Es un honor ser la primera mexicana en ocupar tan alta responsabilidad. Agradezco al Senado de la República y a la Cámara de Diputados su postulación, al Gobierno de la República y al Servicio Exterior Mexicano su incansable apoyo y oportunos consejos; a los Congresos, Senados y Cancillerías de Chile y España que adoptaron y cabildearon esta candidatura como propia. Agradezco también a mi partido, el PAN, y a mis compañeros y compañeras que dedicaron tiempo, esfuerzo y recursos propios para apoyar en la 137º Asamblea de la UIP en una intensa agenda de más de 30 reuniones bilaterales y 8 multilaterales, así como en la promoción intensa de esta propuesta. Y por supuesto a las delegaciones de todos los países que respaldan este proyecto.

Este triunfo demuestra que cuando en México sumamos esfuerzos y logramos acuerdos plurales, el resultado siempre es favorable a nuestro país. ¡Gracias!

Senadora por el PAN. @GabyCuevas

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