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Al alemán Alexander Friedrich Alvear lo asesinaron en un lugar dominado por el Cártel Independiente de Acapulco (CIDA).
La noche del miércoles 8 de febrero, Alexander llegó al bar Mi Ranchito junto con su cuñado. Se sentaron en una mesa y pidieron de tomar.
Mi Ranchito está ubicado en la antigua zona de tolerancia.
Un día antes, Alexander se había casado con una acapulqueña. Era su primera noche de luna de miel, pero no iba a pasar mucho tiempo más, ya tenían listos los boletos para salir a Alemania el 10 de febrero. Su primeros días de casados los pensaban pasar en Europa.
Esa noche le dijo a su esposa que quería distraerse un rato y decidió salir con su cuñado (el hermano de su esposa). Alexander ya no regresó.
Ya en la madrugada del jueves, un grupo de hombres los golpearon y los torturaron. Después les dieron de tiros. Al alemán se lo dieron uno en la boca y al cuñado uno en la cabeza. Todo ocurrió dentro del bar, según el peritaje de la Fiscalía General del Estado (FGE).
Mi Ranchito es un lugar donde el alcohol, la cocaína, la marihuana, la piedra y la prostitución abundaban.
De hecho, Mi Ranchito, según el fiscal general del estado, Xavier Olea Peláez, era un lugar dominado por el CIDA. Desde hace meses este grupo delictivo tenía el control absoluto del lugar. Los criminales se hicieron del bar de las pocas formas en que lo saben hacer: desaparecieron al dueño. Hasta el momento no lo han encontrado.
Desde meses, los integrantes del CIDA controlaban la venta de droga, del alcohol y a las mujeres que se encontraban en condición de prostitución. Los delincuentes eran prácticamente los dueños.
"Es evidente que el alemán y su cuñado se vinieron a meter a un lugar equivocado, pero realmente no sabemos a qué fueron a ese lugar", dice Olea Peláez.
El jueves por la mañana cuando policías ministeriales llegaron a Mi Ranchito 14 sicarios del CIDA los recibieron a tiros. Se dio un enfrentamiento y después una persecución. Al final los agentes detuvieron a dos mujeres y a un hombre. Todos los demás lograron huir.
Después en la revisión que hicieron en el lugar, los agentes aseguraron varias maletas con cocaína, marihuana y piedra (extasis).
En la revisión detectaron huellas de sangre en las paredes del alemán y a su cuñado.
"Los dos fueron torturados a golpes y después los mataron adentro de la cantina", cuenta el fiscal.
En la necropsia que se le realizaron a los cuerpos no encontraron drogas, solo alcohol.
La fiscalía no ha establecido el móviles de este doble asesinato, pero según Olea Peláez, los 14 hombres que agredieron a agentes ya están identificados y un juez ya giró una orden de aprehensión en su contra.
ml
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