21 | MAR | 2019

La batalla en defensa de la tierra y de las tradiciones

05/01/2017
01:28
Yazmín Rodríguez / Corresponsal
Kanxoc
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La Guerra de Castas es un movimiento social que resultó del hartazgo de muchos mayas que se revelaron tras soportar los malos tratos de los españoles, criollos y hasta mestizos que les quitaron su tierra y los obligaron a tener otras creencias religiosas.

En Kanxoc, ubicado en el municipio de Valladolid, muchos campesinos tuvieron que emigrar hacia Quintana Roo, ante su inconformidad, porque los dueños de las haciendas los obligaban a trabajar como esclavos y les prohibían cultivar su tierra y promover su milpa, explica el antropólogo, investigador y mayista Bernardo Caamal Itzá.

Los mayas del oriente de Yucatán se rebelaron ante la instalación de las “tiendas de raya”, que los sometía a recibir una despensa como limosna y a tolerar la violación y malos tratos de sus hijos e hijas.

“A los mayas no les gustaron las prácticas monopólicas de los hacendados y la religión católica que se les impuso, así como las prohibiciones a sus legítimas costumbres indígenas”, dice el especialista.

 

Lucha social. La cruz maya es el legítimo símbolo religioso que respetaban en esa época los indígenas, porque es precisamente “esa cruz la que habla de que la tierra es de los indígenas, del que la trabaja y que la milpa es su medio de subsistencia”.

A los mayas les molestaron las prácticas autoritarias sobre ellos y sus costumbres y, particularmente, su religión.

Los indígenas habían sido sometidos religiosa, cultural y físicamente durante los 300 años posteriores a la conquista de México. Fue así como en el año de 1847 surgió el movimiento en el que los indígenas tomaron las armas y se rebelaron contra los dueños de las haciendas.

Jacinto Pat y Cecilio Chí fueron de los primeros indígenas en encabezar este movimiento que cobró fuerza en la zona oriente del estado: en Valladolid, Chankom, Kanxoc, Xocen y otras tantas comunidades de la región. De acuerdo con datos históricos, la Guerra de Castas cobró cerca de un cuarto de millón de vidas humanas y terminó oficialmente en 1901, con la presencia de las tropas del Ejército Mexicano en la región.

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