22 | FEB | 2020
Algunos de los zapotecos se dirigen al ejido La Labor, van acompañados de sus esposas para que les cocinen y se encarguen de guardar el dinero que consiguen cada jornada laboral (ALBERTO LÓPEZ. EL UNIVERSAL)

Parten 600 zapotecos al corte de caña de azúcar

23/11/2016
01:30
Alberto López Morales / Corresponsal
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Alrededor de 21 autobuses los llevarán hasta Nayarit, donde permanecerán 7 meses

Santa María Xadani.— Con sus cargamentos de pescados, camarones, queso seco, totopos, utensilios de cocina, hamacas, ropa, huaraches y muchas ilusiones, unos 600 zapotecos de esta localidad salieron hoy a Nayarit, para ir al corte de caña de azúcar durante siete meses.

Desde temprano, en los cuatro puntos cardinales de Xadani, que en español significa “al pie o debajo del cerro” y que cuenta con unos 7 mil habitantes, llegaron 21 autobuses rentados por los dueños del ingenio Puga, de Tepic, Nayarit, para llevarse a los jornaleros a su cita anual.

Algunos van al ejido La Labor, otros a San Miguel, Jalisco, Trigo Miel y Compostela, todos cercanos a la capital nayarita. No van solos. Llevan a sus esposas para que cocinen, laven ropa y ahorren sus ingresos y con ellos sus hijos recién nacidos y alumnos de preescolar y primaria.

Doña María Luisa Antonio llegó puntual a su cita al autobús que la lle va al ejido La Labor, donde la espera su esposo Juan Luis Sánchez, quien se adelantó desde hace cuatro meses.

Lleva en la mano una cubeta de ciruelos curados y con ella, tres hijos menores de edad.

Jonathan, es el mayor. Tiene siete años. Su primer viaje lo hizo al mes de nacido. Ahora se muestra impaciente. Quiere que el autobús arranque. “Como no va a cortar caña, anda alegre”, dijo su tío, Jesús Vicente Pin.

“En este año van como 60 niños que estudian preescolar y primaria en la escuela de migrantes de aquí de Xadani. Allá en los campos de caña hay dos o tres salones donde estudian y en junio terminan sus estudios aquí”, explicó Armando López, en espera de la salida de su camión.

Sentado en la alta banqueta, Armando y su esposa Francisca, juegan con su pequeño José Armando que por primera vez llevará a su mascota Pinky, un perrito chihuahueño.

“Allá donde vamos las familias duermen en galeras que tienen camas de cemento y encima un petate, pero la mayoría de nosotros dormimos en hamacas. Ya estamos acostumbrados y nos cuidamos entre todos”, dijo el cabo Leonel Jiménez, responsable de una cuadrilla de 40 personas.

Hace más de 22 años las familias no tenían necesidad de abandonar sus tierras. En el Istmo funcionaban bajo el cuidado gubernamental los ingenios El Espinal y Santo Domingo Ingenio. Las dos factorías dejaron de ser rentables y cerraron.

Desde entonces, los cortadores de caña de azúcar de esta localidad, ubicada a 260 kilómetros al sureste de la capital oaxaqueña, se transformaron en jornaleros agrícolas, que de noviembre a junio dejan sus viviendas.

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