El incienso inunda la pequeña sala de la casa.  Frente al altar familiar sentada con un viejo librito está Jacinta, la rezadora.

Su peculiar y aguda voz se escucha hasta el patio, detrás de ella  un grupo de mujeres zapotecas replican  los  cánticos mortuorios.

La rezadora, es la encargada de limpiar con sus rezos el  camino de las almas nuevas en la cultura zapoteca del Istmo de Tehuantepec nueve días previos a la llegada, a la celebración que es conocida como  Xandu'.

El Xandu' proviene de la voz  santo y tiene mucha semejanza a las expresiones;  Xantolo de la  voz huasteca  y Xantol  entre los nahuas. Todas  se  utilizan  hoy para designar el Día de Muertos, Fieles Difuntos o Todos Santos.

En el Istmo de Tehuantepec los zapotecas comienzan a preparar la llegada de las almas desde el 25 de octubre en los hogares, a partir de esa fecha  comienzan aromatizar el camino con incienso y nueve rezos, ese camino que recorrerán en los últimos días hasta encontrar la casa servida, en vela y olorosa.

Estos rezos  están dedicados a las almas recién partidas, las que lograron atravesar el gran río de sangre, los que han cumplido los tres  meses reglamentarios para llegar al paraíso, ellos son los que regresan a visitar a los que dejaron, lo que aún no lo olvidan, celebran con los vivos el primer Xandu'.

Si el difunto se fue en agosto, su ofrenda se hará el año siguiente, porque según el ritual zapoteca, no les da tiempo llegar a la mansión de los muertos e incorporarse a la peregrinación de las almas visitantes, pues las hallan en el camino.

Google News

Noticias según tus intereses

[Publicidad]