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En una situación de justicia popular con peligro de convertirse en limpieza social desplegada por “escuadrones de la muerte”, el linchamiento es una práctica frecuente aplicada principalmente por indígenas y campesinos en Guatemala que responde a la impunidad e inacción de los aparatos institucionales de seguridad frente al acoso de los delincuentes sobre la población de este país.
El número de asesinatos por linchamiento en su territorio aumentó de 295 de enero de 2004 a noviembre de 2013, a 331 a septiembre de 2014 con 36 nuevos casos en 10 meses informó ayer la estatal Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) de ese país en un recuento que entregó a EL UNIVERSAL. Los años con mayor saldo mortal fueron 2009 y 2010, con 44 fallecidos cada uno. Del total de muertos, 17 son mujeres.
“Los linchamientos son preocupantes porque denotan la inconformidad de las personas con la institucionalidad del país”, afirmó el guatemalteco Ángel Pineda, vocero del Organismo Judicial (OJ) de Guatemala. “Es preocupante cuando sucede un caso de estos porque la población toma la justicia con su propia mano y decide lo que le debe suceder a una persona. El Organismo eso jamás lo puede avalar”, dijo Pineda a este diario, al confirmar que esa dependencia tiene una Comisión de Linchamientos.
Estudios elaborados por el OJ confirmaron que cada aldea guatemalteca cuanta con su propio método: en unas azotan a los delincuentes con látigos, garrotes o varillas, en otras les cortan el pelo y, tras ser agredidos, quedan sangrando atados a un poste a expensas de una violencia desbordada; en algunas los arrastran y calcinan en media calle.
Suben cifras. El registro de heridos por ese tipo de ataque también creció ya que pasó de mil 704 hombres y mujeres lesionados de 2004 a noviembre de 2013 al ser atrapados por muchedumbres que les retuvieron para linchamientos, a mil 899 a septiembre del año pasado, con 195 nuevas víctimas en 10 meses, según la PDH. Los años con más heridos fueron 2013 con 477, y 2012 con 306.
El promedio mensual de estas agresiones con saldo mortal o de lesionados, pasó de 20 casos en 2013 a 30 en 2014, precisó. Pero de tener una media al mes de 4.5 heridos y muertos en linchamientos en 2004, creció a 42.43 en 2013, en un periodo en el que hubo otros mil 224 casos de “retenciones multitudinarias”, que son eventos en los que sospechosos de cometer delitos son retenidos por comunidades, de acuerdo con la PDH.
Los linchamientos se insertan en el agravado escenario de violencia e inseguridad en Guatemala, pese a que la tasa de homicidios por 100 mil habitantes se redujo de 39 en 2013 a 37 en 2014, con unas 6 mil personas que perdieron la vida “de manera violenta, afectando fundamentalmente a adolescentes y jóvenes”, recalcó el informe.
“En la violencia homicida hubo manifestaciones de crueldad [desmembramientos, decapitaciones o estrangulamientos], así como hechos colectivos contra varios miembros de una misma familia y linchamientos”, advirtió la procuraduría.
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