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La lluvia parecía ser un mal presagio, sin embargo al interior del Lunario del Auditorio Nacional se vivió una fiesta la noche del viernes con el jazz fusión, aderezado con canciones francesas, boleros mexicanos y vudú interpretados por Sylvie Henry.
Un concierto de casi tres horas de duración donde hubo temas dedicados a Nelson Mandela, al Che Guevara, un homenaje a los que llama los “tres ases del bolero”: Agustín Lara, Álvaro Carrillo y Alberto Domínguez, y un paseo por música de Édith Piaf, Francis Cabrel y Billie Holiday.
“Travesías” es el nombre del espectáculo de Sylvie Henry, una cantante originaria de Haití radicada en
México que rescata la cultura ancestral del vudú junto a su grupo, Konbit (convivio). Y en eso realmente se convirtió el Lunario, que registró casa llena.
De una adaptación reggae de “Baby can I hold you” de Tracy Chapman, pasó a una sentida interpretación del clásico francés “La Boheme (La bohemia)”, luego al romanticismo con “Tu retrato” y “Amor mío” y de vuelta al sentimiento con “La llorona”, célebre en la voz rasposa de Chabela Vargas y que con Sylvie adquiere matices de dulzura.
Después dos temas de Billie Holiday, una cantante legendaria que se convirtió en su inspiración para concluir con un set de ritmos caribeños y africanos, el “voodoo-jazz” que ella tanto disfruta.
Durante la velada pisaron el escenario del Lunario reconocidos músicos del género. En un primer momento la acompañó Antidoping, el grupo donde se inició como cantante después de ser una fan y con el que disfrutó el reconocimiento al duro trabajo en las calles.
Después subieron los integrantes de Konbit, con el que ha grabado ya tres discos y se han presentado en eventos masivos como el Festival de Jazz de la Ciudad de México y la Cumbre Tajín, entre otros.
Al final el público la ovacionó de pie y las luces se apagaron casi a la medianoche. Por cierto, a unos cuantos metros Flans ofreció casi al mismo instante un show en el Auditorio Nacional, pero en su espacio Sylvie nada tuvo que envidiarles.
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