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cristina.pineda@eluniversal.com.mx
Coldplay se adueñó del Foro Sol para volverlo el recinto más colorido. En la primera de tres fechas en su regreso a México después de seis años, emocionaron y recordaron viejos tiempos.
A las 21:46 horas los británicos anunciaron su entrada y los gritos se escucharon. Las luces de las pulseras que le dieron a cada uno de los 62 mil asistentes en la entrada se encendieron automáticamente en color rojo y después comenzaron a parpadear al ritmo de “A Head Full Of Dreams”, canción con la que iniciaron su repertorio y que da nombre a su séptimo disco y también a su gira mundial.
Luces pirotécnicas salieron sobre el escenario y en la pantalla situada detrás se podía ver la flor de la vida, que forma parte del arte del álbum. En un ambiente de fiesta los saltos aparecieron junto a Chris Martin (voz), Guy Berryman (bajo), Jon Buckland (guitarra) y Will Champion (batería).
Todo se puso amarillo en los primeros acordes de “Yellow”, que fue coreada para que su vocalista interrumpiera antes de la última estrofa.
“Hola amigos buenas noches, increíble”, dijo en español ante el júbilo. “Estamos muy, muy felices de estar aquí con ustedes en su ciudad muy linda, muy preciosa, es un país muy hermoso México”, terminó.
Lo colorido siguió tomando protagonismo, esta vez en “Every teardrop is a waterfall”, en donde proyectaron la bandera mexicana en sus diferentes pantallas para dejar todo el romanticismo a “The scientist”, con Chris Martin frente al piano.
La energía siguió hasta el tope con “Birds” y “Paradise”, esta última acompañada con las pulseras del público alumbrando en color morado, rosa y verde. Cierto misticismo se vislumbró en “Everglow”, “Princess of China” y “Magic”, en la cual Chris se puso momentáneamente el típico sombrero con los colores de México que le pasó uno de los asistentes.
También hubo tiempo para un homenaje a David Bowie, de quien interpretaron “Heroes”. Eso sucedió a las 23:00 horas y se esperaba que el concierto terminara hacia la medianoche con “A sky full of stars”.
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