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La Berlinale rindió homenaje a David Bowie, el astro del pop recientemente fallecido, al que en la capital alemana se recuerda como algo propio por los años que vivió ahí, bajo el Muro que partió la ciudad y en los que surgió su mítico “Heroes”.
La proyección, en sesión de honor, de The Man who fell to earth, dirigida por Nicolas Roeg, sirvió para rendir tributo al héroe en el Friedrichstadtpalast, una sala dedicada al music-hall en lo que en las décadas de división por el Muro fue el sector este de la ciudad.
La proyección quedó incluida en el programa de la Berlinale a raíz de la muerte de Bowie, de igual modo que se homenajeará en los próximos días del festival al director italiano Ettore Scola y al actor británico Alan Rickman, ambos también recién fallecidos.
Bowie guardó una relación muy especial con la ciudad, donde vivió en los años 70, en plena guerra fría, etapa que convirtió en fructífera, en lo musical, y revitalizadora, en lo personal.
En los míticos estudios Hansa del ahora multiétnico barrio de Kreuzberg grabó su álbum “Heroes”, un hito de su discografía.
La casa donde vivió, entre 1976 y 1978, en el número 155 de la calle Hauptstrasse, del sector occidental de Berlín, se convirtió en lugar de peregrinación para sus fans tras su muerte, que llenaron el acceso del edificio de flores, velas y mensajes de admiración.
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