Como es su costumbre André Rieu hizo de su regreso a México una velada internacional donde, además de música y ópera, incluyó toques de humor y elegancia en el Love In Venece Tou.

Durante la presentación mostró una bandera de México y los casi 10 mil asistentes presentes le cantaron las Mañanitas, pues el pasado 1 de octubre cumplió 66 años.

Puntual a las 20:30 horas y desde en medio del primer piso Auditorio Nacional Rieu caminó hasta llegar al escenario y tomó las manos de quienes se cruzaron por su camino. "¡Buenas noches!", dijo en español para después confesar que son las únicas palabras que se sabe en español y así pedir el apoyo de la mexicana Mónica Noguera, quien lució un elegante vestido color azul, para las traducciones.

"Es fantástico que estén con nosotros para disfrutar de una noche llena de música; venimos de todas partes del mundo para tocar con ustedes esta noche y en la orquesta hay más de diez nacionalidades: Tazmania, Australia, Hungría, Alemania, Francia, Chile, yo vengo de Holanda. ¿Dónde estamos? Exactamente en el centro del universo con la mejor audiencia del mundo entero", expresó.

Un elegante traje negro y su inseparable violín lo acompañaron en la velada con "Seventy six Trombones" junto a más de 40 integrantes de su Johann Strauss Orchestra (vestidos de gala) que emocionó a los miles de presentes a la primera de cuatro noches cuando alentó a la afición de los Pumas a cantar al ritmo de "Jazz waltz", de Shostakovich, para ser campeones. Los asistentes se volvieron protagonistas en "Volaré", acompañados de los tres tenores que dieron voz al éxito mundial.

Una pantalla curva detrás proyectó variadas imágenes al interpretar la española "Amor, vida de mi vida" y sólo para México "Nessun dorma" de Giacomo Puccini en un aria de su ópera Turandot.

Con toques cómicos de su parte y de sus músicos interaccionó, hizo gestos y hasta causó las risas de todos cuando mencionó a las corridas de toros y una mujer se levantó de su asiento, vestida de rojo, para correr al ser perseguida por una botarga que al final mostró en sus cuernos un sostén del intenso color.

Con el escenario  rodeado de flores emocionó con el tema de la mexicana Consuelo Velázquez "Bésame mucho" para poco después, a las 21:32 horas, tomarse un descanso.

Veinte minutos más tarde y ante los aplausos de todos Andre volvió para tocar la melodía que considera más bella y famosa de todas. Así sonó "Colone Bogey March" y en honor a la agrupación Comedian Harmonist con el quinteto de tenores siguieron "Veronika der Lenz ist da" y "Irgendwo auf Der Welt".

Hubo quienes no dudaron en pararse de su lugar durante "El Danubio azul" para bailar con sus acompañantes haciendo del recinto lo más parecido a un salón de fiestas. "Hemos cantado canciones de todo el mundo. Si dependiera de la música no sería difícil hacer una tierra llena de paz y es exactamente de esto que se trata la próxima canción. Les voy a desear lo mejor que un hombre pueda desear a alguien: mucha música", dijo antes de "Novena sinfonía", de Beethoven.

Entre euforia dio las gracias e hizo ovaciones en medio del escenario, pero la gente de pie le pidió más a lo que complació con un poco más con la sorpresiva "Cielito lindo" para terminar pasadas las 23:00 horas.

lsm

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