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cristina.pineda@eluniversal.com.mx
Los Enanitos Verdes demostraron que su música sigue vigente y regresaron al Auditorio Nacional para hacer una fiesta con sus éxitos y de paso recordar a algunos de sus amigos que se adelantaron en el camino como Gustavo Cerati.
Con un escenario minimalista en el que sólo figuraron sus tres integrantes acompañados de sus instrumentos y una pantalla detrás de ellos, comenzaron su repertorio a las 21:20 horas tras “Besos violentos”, que forma parte de su más reciente álbum Tic Tac.
Un agradecimiento después y con Marciano al micrófono, llegó el turno a “Cordillera” con la que hacen homenaje a su natal Mendoza (Argentina) y la encargada de encender los ánimos del público, entre el que se encontraba Sabo Romo, con aplausos.
“Me gustaría escucharlos cantar si es posible e ir más atrás en el tiempo”, les dijo su vocalista quien no dejó de interactuar y contar anécdotas en canciones como “Francés limón” para invitar a Manuel Quieto, compatriota y cantante de su abridor La Mancha de Rolando, en “Mariposas”.
Amigos ya fallecidos entre los que nombró a Luis Alberto Spinetta, Rockdrigo González y Gustavo Cerati fueron recordados al ritmo de los guitarrazos en “Pinceladas de color” y así despertar los cánticos en “Eterna soledad” y “La muralla verde”, que compartieron los trajo por primera vez al país y con la que se atrevieron a innovar en la versión aunque confesaron que los años 80 tuvieron cosas buenas.
“Nos sentimos honrados de estar aquí, este lugar es hermoso y ustedes como espectadores son los mejores”, expresó Cantero dando pie a las exitosas “Tus viejas cartas”, “Amores lejanos”, “Tú cárcel” o “Luz de día”, que dedicó a las mujeres presentes.
Sax, integrante de La Maldita Vecindad, fue invitado en la potente “Guitarras blancas” y así fue como se despidieron con “Lamento boliviano” junto a los coros de las miles de almas que se dieron cita al coloso de Reforma.
Los pedidos de “otra” los hicieron volver, en un concierto de cerca de dos horas, para deleitar con “Mi primer día sin ti” o “Dale pascual”.
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