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janet.merida@eluniversal.com.mx
Carlos Rivera creció entre toros. Vio cómo los crecían, alimentaban, cuidaban y posteriormente vendían y se volvían parte de la fiesta taurina. Eso le parecía normal en su infancia pero ahora lo ve desde otro punto de vista. Sabe que él nació con una mentalidad del siglo pasado de la que tuvo que resetearse para entrar en esta nueva era y revalorizar las cosas como el maltrato a los animales.
“Mi papá trabajó en ganadería, toros de lidia (toros bravos machos empleados para la fiesta taurina), crecí entre los toros y los pastos y hoy ya me parece algo que ya no pertenece a nuestra época, ya no lo comparto, amo la fiesta porque yo crecí en eso, amo la música y amo todo lo que representa y sé además el trato que tienen los animales... pero ya no comparto esa parte de la muerte sino la del amor con el que se les cuida”.
Ese cambio de mentalidad lo llevó a sumarse al esfuerzo de la fundación The Black Jaguar-White Tiger Foundation (TBJWT), nacida hace tres años gracias al interés de Eduardo Serio, un hombre de negocios que un día en Monterrey supo de un jaguar negro al que querían vender a una tienda de mascotas para ser objeto de atracción, y que terminó rescatando.
Tras su esfuerzo y el apoyo de distintas empresas, hoy marcas como Hublot se han unido a su causa para recaudar fondos al igual que diferentes personalidades del medio artístico, entre ellos Carlos Rivera, Ely Guerra, Dominika Paleta, Claudia Álvarez, Billy Rovzar, Jacqueline Bracamontes y Pedro Torres, quienes intervinieron artísticamente en esculturas de felinos que serán subastadas el próximo 22 de noviembre. Los fondos irán a los cerca de 263 animales rescatados hasta ahora en el país y que provienen de distintos lugares: circos, casas particulares o que son encontrados en el abandono.
Carlos, Ely y varios de los famosos acudieron este martes al santuario en donde viven estas especies.
El haberse puesto la piel de un león durante algunos años con el musical El Rey León también hizo a Carlos ser más empático con los animales, aunque recuerda muy bien cuando su mentalidad y la de su familia cambió respecto a los toros.
“Me acuerdo del momento en que pasó que fue en las ventas de Madrid viendo con mi papá los toros, volteé y le dije ‘esto ya no me gusta’ y él mismo me dijo que esto es algo que en su momento tendrá que desaparecer porque ya no pertenece a nuestro tiempo, aunque nosotros sabemos de fondo el trato (a los toros) y que todo tiene un significado y el amor que hay hacia el animal; sin embargo, creo que ahorita tenemos que ver al animal como igual, respetarlo porque a fin de cuentas invadimos su hábitat”.
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