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Río de Janeiro.— Raquel Santos, quien fue finalista en un popular concurso de belleza en Brasil, murió a causa de un paro cardiorrespiratorio, tras someterse a una cirugía estética, en un país donde coexiste un culto al cuerpo y la falta de supervisión médica en tratamientos.
Santos, de 28 años, falleció el lunes después de someterse a dos tratamientos para corregir las arrugas faciales, en la ciudad de Niteroi, en el estado de Río de Janeiro.
Santos, madre de dos hijos, había sido una de las finalistas del pasado concurso “Musa de Brasil”, que elige cada año a una voluptuosa mujer brasileña como imagen publicitaria de este país sudamericano.
Las causas de la muerte de Santos están aún por determinar, pero su esposo señaló que su fallecimiento está vinculado con toda probabilidad con el uso de sustancias para mejorar su imagen, como el Potenay, un estimulante utilizado en caballos para desarrollar los músculos de las piernas, que Santos utilizaba de forma habitual.
“Estaba fascinada por la imagen, por el carnaval, por el gimnasio. Siempre quería más. Yo creía que, bonita o fea, ya era perfecta. Pero ella siempre quería más”, dijo ayer su esposo, Gilberto Azevedo, durante el velatorio.
Brasil lidera el ránking mundial en número de cirugías estéticas y, en una sociedad obsesionada por la estética, cada año son varios los casos trágicos como consecuencia de agresivos tratamientos para mejorar la imagen que escapan al control médico.
En 2015, el caso de la presentadora Andressa Urach conmocionó a Brasil después que la joven, de 27 años, estuviera al borde de perder la vida por implantarse el equivalente a 500 mililitros de hidrogel en cada pierna con el objetivo de acrecentar el volumen de sus glúteos.
Cirujanos y especialistas denuncian que no haya control en la adquisición y aplicación de componentes potencialmente nocivos para la salud, como metacrilato tipo PMMA, poliacrilamida o hidromel, entre otros.
Mientras, muchas personas —sobre todo mujeres— caen en el engaño de confiar en tratamientos hasta 10 veces más económicos que los realizados en clínicas especializadas.
En 2013 se practicaron en Brasil 1.5 millones de operaciones quirúrgicas con fines estéticos, siendo la cirugías en los senos la más popular, mientras los procedimientos no quirúrgicos sumaron casi 650 mil.
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