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Convirtió a Jeff Bridges en todo un cantante 'country' en "Crazy Heart" (2009) y ahora el director Scott Cooper ha orquestado la asombrosa transformación de Johnny Depp en el temible gángster James "Whitey" Bulger en "Black Mass", la película que hoy presenta en el Festival de San Sebastián.
Bridges se llevó el Oscar aquel año y Cooper, que también ha sido actor, cree ya es hora de que Depp, tres veces nominado en su carrera, se lleve su primera estatuilla con esta cinta basada en una historia real, que tras pasar por Venecia y Toronto ha aterrizado en la sección Perlas del Zinemaldia.
"Los Oscar son siempre un misterio", afirma el director en una entrevista, "pero Johnny ha sido uno de nuestros mejores actores durante mucho tiempo y nunca ha ganado un Oscar, debería tener uno".
Más que los cambios físicos -Bulger era medio calvo, tenía una escalofriante mirada azul y un rostro castigado-, llama la atención ver al actor norteamericano en un registro casi diabólico, muy distinto a lo que el público está acostumbrado.
"Johnny siempre se transforma de modos increíbles, con Ed Wood, El joven manos de tijera, Sweeney Todd o Jack Sparrow, pero lo más increíble para mí fue ver cómo ese tipo dulce y amable que es Johnny se convertía en un verdadero monstruo", asegura Cooper.
Además de Depp, el reparto de "Black Mass" cuenta con una increíble nómina. Joel Edgerton es John Connolly, el agente del FBI que, cegado por su ambición y por los vínculos de la infancia, ayudó al capo a extender su imperio impunemente, y Benedict Cumberbacth interpreta a Billy Bulger, hermano del mafioso y senador por Boston.
Kevin Bacon se pone en la piel del jefe del FBI y Dakota Johnson en la de Lindsey, la esposa de "Whitey".
"Creo que nuestros mejores actores no tienen muchas oportunidades de estar en películas como ésta. Hay demasiadas secuelas, precuelas y películas de superhéroes, pero los grandes actores buscan retos y quizás hayan visto mi trabajo previo con Bridges o Christian Bale ("Out of the Furnace") y les haya gustado", explica Cooper.
El verdadero James 'Whitey' Bulger fue uno de los capos más despiadados de la escena delictiva de Boston y durante más de una década, hasta que fue capturado en 2011, fue uno de los más buscados por el FBI.
"Black Mass" cuenta cómo Bulger alzó su imperio, irónicamente, gracias a la ayuda del propio FBI, y en concreto a su alianza con el agente Connolly, amigo de la infancia, que le brindaba protección a cambio de información.
"En los años 70, en las calles del sur de Boston, no había tanta distancia entre criminales y hombres de ley, la línea es muy fina", señala Cooper. "Probablemente de niños ambos jugaban a policías y ladrones y después lo hacían de verdad".
El cineasta cuenta que realizó una labor de investigación con la ayuda de Dick Lehr y Gerar O'Neill, los periodistas del "Boston Globe" que cubrieron el caso y luego lo contaron en un libro, y también habló con el agente del FBI que lo detuvo, y el fiscal que dio el empujón definitivo al caso.
"Como cineasta intentas ser lo mas riguroso posible, pero al final es una película, no un documental, lo que significa que te tomas licencias. El espectador va buscando verdad psicológica y emocional, más que el rigor de los hechos puros y duros".
rqm
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