Señales de alerta en turismo

Editorial EL UNIVERSAL

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Uno de los sectores que mayor riqueza genera en el país es el turístico. En 2018, de acuerdo con datos oficiales, los ingresos de divisas en este rubro ascendieron a 22 mil 509 millones de dólares, sólo abajo de las exportaciones de petróleo y de la recepción de remesas. El año pasado marcó también cifras históricas en llegada de visitantes, con 41.5 millones de turistas internacionales, 5.5% más que en 2017.

En los últimos años México se ha mantenido en el grupo de las 10 naciones que más turistas reciben, pero este 2019 las alertas se están encendiendo por diversas cifras en los primeros meses.

En enero, por ejemplo, ingresaron al país 7 millones 923 mil visitantes, cifra 5.3% inferior a la registrada en el mismo periodo del año anterior.

En Cancún, considerado un destino que mide el pulso del sector, en enero pasado tuvo el menor porcentaje de ocupación hotelera en siete años: con 70.5%. En comparación con el mismo mes de 2018 registró una caída de nueve puntos, cuando la ocupación se ubicó en 79.7%

Analistas y empresarios del sector atribuyen lo anterior a la decisión del gobierno federal de transformar el modelo de promoción de los destinos turísticos. Esta administración tomó la decisión de desaparecer el Consejo de Promoción Turística de México, por los elevados recursos que absorbía ese organismo: 13 mil millones de pesos en el sexenio de Felipe Calderón y 24 mil millones en el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Ahora, la instrucción es que las oficinas diplomáticas desplegadas alrededor del mundo se conviertan en promotoras del país. El periodo para poner en marcha la estrategia y la normal curva de aprendizaje seguramente redundará en una caída de la promoción. ¿Deben esperar con los brazos cruzados las agencias de viaje, los hoteleros y las aerolíneas, así como los gobiernos estatales y municipales?

Sería recomendable que estados y municipios –beneficiarios directos de la llegada de visitantes a los centros turísticos– contribuyan esta vez con actividades de promoción. Es normal que mandatarios locales realicen viajes al exterior con el fin de atraer inversiones productivas a sus estados; podrían sumar objetivos de promoción turística a sus giras.

La inseguridad es otro asunto que debe tomarse en cuenta. El primer trimestre de este año se perfila como el más violento de los últimos 20 años. Ningún paseante desea visitar zonas donde su integridad física está en riesgo. Mientras no disminuyan los índices delictivos, poco podrán lograr campañas de promoción.

Las señales de alerta están encendidas, por lo que el sector requiere la unión de todos los actores involucrados. Si los índices no mejoran, la estrategia oficial tendría que ser revisada. Son muchos recursos los que están en juego.

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