Rostros de la infancia mexicana

Editorial EL UNIVERSAL

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Hay un sector de la población que no la está pasando nada bien en el país. Se trata de miles de niños que experimentan de cerca la situación de inseguridad, que son víctimas de agresiones sexuales o que viven una virtual trata con el aval de la comunidad. En este día del niño y la niña ellos no serán festejados en casa o escuela.

En el país hay 38.3 millones de niñas, niños y adolescentes, de acuerdo con cifras del Inegi, y aunque desde 1990 México forma parte de la Convención de los Derechos del Niño, no todos los menores ven respetados sus derechos. Este lunes y martes EL UNIVERSAL ha dado cuenta de la desigualdad que prevalece entre niños mexicanos.

En la Ciudad de México, por ejemplo, niños desde los seis años de edad de la zona de Garibaldi se convierten en colaboradores de los grupos que distribuyen narcóticos. Su misión es reportar toda clase de hechos “extraños”: si ven a alguien vendiendo droga ajeno a su banda o si identifican a alguien susceptible de ser asaltado. Los mensajes los transmiten a jóvenes mayores, de entre 14 y 16 años de edad, que son quienes los “guían”.

Respecto a las agresiones sexuales a menores, se encuentran en espiral ascendente desde hace cuatro años. En 2015 se registraron 2 mil 81 casos, en 2018 la cifra había crecido 39% para llegar a 2 mil 919 y en este 2019 la tendencia empeora, pues de enero a marzo se han registrado 837 casos.

En Guerrero, en comunidades de la región de La Montaña, existe la “tradición” de vender a las niñas en precios que van de los 40 mil a los 150 mil pesos. El valor se establece por la edad (más niña, mayor valor), el comportamiento (si tuvo novio su valor disminuye) y la educación (a mayores estudios, menos valor). Organismos de derechos humanos señalan que es una costumbre tan arraigada que intervenir para evitarlo es casi imposible.

Sin embargo, la infancia también tiene otro rostro. Una reducida cantidad de menores desarrolla el pensamiento crítico y se enfila al camino de la ciencia. Cientos de niños y adolescentes de todo el país han sido cobijados por el Programa Adopta un Talento (Pauta), del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, con el objetivo de que desarrollen habilidades científicas.

México no ofrece las mismas oportunidades a todos sus niños. Problemas como la inseguridad, la impunidad y la marginación repercuten en el desarrollo de los menores. El país que no ofrece oportunidades claras y permanentes a su niñez, ni las condiciones mínimas de protección, reduce las posibilidades de tener un futuro más próspero.

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