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“Harry Potter and The Forbidden Journey” es una montaña rusa al interior de Hogwarts. (Foto: Universal Studios)
“Harry Potter and The Forbidden Journey” es una montaña rusa al interior de Hogwarts. (Foto: Universal Studios)

Mi encuentro con Harry Potter

01/05/2016
07:00
Samantha Michelle Guzmán
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Universal Studios pone de cabeza a los potterheads con su nueva atracción en Los Ángeles

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LOS ÁNGELES. — Estoy en un partido de quidditch volando sobre una escoba. Draco Malfoy se burla de mí y se adelanta para atrapar la snitch. De pronto aparece Harry Potter y me dice que me agarre fuerte, justo antes de iniciar una persecución por la esfera dorada. Reconozco la escena. Sé lo que va a pasar: quiero cerrar los ojos, parece que chocaré con la estructura de madera del estadio. Hay un vacío en mi estómago al ver las fauces de un dragón frente a mí.

En realidad no estoy en Hogwarts, sino en “The Wizarding World of Harry Potter”, la nueva atracción de Universal Studios Hollywood. Se inauguró el 7 de abril y por primera vez el parque temático tuvo que detener la venta de boletos por internet, debido a la alta demanda.

Visitarlo requiere planeación, pues hay mucho por ver y cada espera en la fila toma de 30 minutos en adelante. La mejor manera de comenzar la aventura es subirse a “Harry Potter and The Forbidden Journey”, la experiencia más emocionante, pero también la más concurrida.

Se trata de una montaña rusa en el interior de Hogwarts. Es la tercera versión de este juego; hay otras en Universal Studios de Florida y Japón, pero por primera vez en América presenta tecnología 3D en alta definición.

Como meterse por la pantalla

La inmersión en el mundo mágico aparece mucho antes de abrochar el cinturón del asiento. La espera de una hora en la fila se va como agua al explorar el castillo. Los pasillos de piedra esconden escenarios idénticos a las locaciones de las películas, y detalles que solo los potterheads, como son llamados los fanáticos de la franquicia, podrán apreciar.

Sin duda, las cintas me prepararon para este momento. Al subir por las escaleras me aferro al barandal, como si fueran a cambiarse de lugar. Tapo mis oídos cuando camino cerca de las mandrágoras de la clase de Herbología, esperando escuchar su desagradable chillido. Ver los cuadros de la pared moverse me parece normal.

Podría pasar horas relajándome en la Sala Común de Gryffindor, pero llegó la hora de subir al juego. Los anfitriones son Harry, Ron y Hermione en versión 3D. En el asiento quedo con las piernas colgando, y antes de arrancar me coloco gafas como las que usan los jugadores de quidditch.

Por primera vez puedo participar en un partido y esquivar los golpes del Sauce Boxeador. Mi emoción se convierte en pánico cuando veo a la gigantesca araña Aragog, que mueve sus asquerosas patas peludas cerca del carro. Todo parece perdido ante la aparición de los dementores, acompañados de un frío inexplicable, “como si la felicidad del mundo se hubiera desvanecido”. Harry salva el día usando su patronus antes de mandarme de regreso a la escuela de hechicería.

En la salida se encuentra una tienda que reúne todos los objetos confiscados por Filch a los estudiantes. Entre ellos, el Mapa del Merodeador.

“Mi padre se enterará de esto”

“The Flight of The Hippogriff” es la primera montaña rusa exterior de Universal Studios Hollywood. Su enredada ruta en los alrededores de Hogwarts luce más intimidante de lo que es. Sin embargo, prefiero no subestimar el vuelo del ave mítica; Malfoy lo hizo y le costó muy caro.

El paseo dura un minuto, es muy amigable con los niños y los asustadizos. No hace giros completos y las pendientes no son pronunciadas. Su cercanía con el castillo permite notar el Ford Anglia de los Weasley estrellado en la roca.

Tras la cerveza de mantequilla

La locación principal del parque es el pueblo de Hogsmeade, destino favorito de los estudiantes. Para los fans es un verdadero anhelo probar la cerveza de mantequilla, icónica en los libros de J. K. Rowling. En el centro del pueblo hay un carrito que vende tarros con el brebaje. También es servida en el pub Cabeza de Puerco, justo en donde beben Harry, Ron y Hermione.

Entre la modalidad regular y congelada, elijo la segunda. No es una bebida alcohólica. Antes de darle un sorbo, pruebo la capa de “espuma” de la superficie, similar a crema batida. El resto es como un frappé en textura. Llega a ser demasiado dulce para algunos, pero el sabor de la mantequilla se vuelve adicción rápidamente. Los más quisquillosos pueden beber jugo de calabaza.

Observo el pueblo repleto de locales de piedra que imita el aspecto de una antigua villa británica. Los techos nevados lucen un poco extraños, en contraste con el calor de California. Me recupero del bochorno en la taberna Las Tres Escobas, cuya gastronomía está basada casi exclusivamente en platos ingleses. En una esquina hay breves espectáculos ofrecidos por los alumnos de Hogwarts, la Academia Beauxbatons y el Colegio Durmstrang. Entre actores y fans parece irreal ver tantos adultos usando túnicas y agitando varitas. Los detalles están por todos lados: en los baños se escuchan los lamentos de Myrtle La llorona.

En la entrada de Hogsmeade hay un vagón del Expreso de Hogwarts. Lamento que no se trate de un tren real pero como todos no resisto tomarme una foto con el conductor.

La varita escoge al mago

En cada comercio me resulta difícil definir si es un negocio o un museo. Están las clásicas playeras y capas, pero también recuerdos curiosos, como réplicas de la snitch dorada. Hay piezas utilizadas en las películas. En una tienda se exhibe el vestido de Hermione en el Baile de Invierno.

La tienda de bromas de Zonko parece surtida por Fred y George Weasley. Honeydukes vende las golosinas que los fanáticos soñaron probar; la diferencia es que aquí las ranas de chocolate no saltan y no hay dulces con sabor a moco.

Pero la más peculiar es Ollivanders. Nunca me imaginé esperando 35 minutos en la fila de entrada a una tienda. Dentro puedes adquirir la varita de tu personaje favorito y se realiza un espectáculo. De la multitud, un solo visitante es elegido para encontrar su varita ideal, como Harry.

Todos los que estamos ahí somos simples muggles. Pero por un momento, nos permitimos ignorar que la carta de Hogwarts nunca nos llegó e imaginar que la magia es real.

GUÍA DEL VIAJERO

Cómo llegar

Universal Studios Hollywood se encuentra en Los Ángeles. Aeroméxico te lleva en vuelo redondo, desde seis mil 380 pesos por persona, con impuestos incluidos.

Precios

El pase por un día cuesta desde 90 dólares en temporada baja, si lo compras en línea. Los precios por pase preferencial, que te libra de hacer fila en todas las atracciones, van desde 199 dólares en temporada baja.

Web: universalstudioshollywood.com

Otras atracciones

The Simpsons Ride y Transformers: The Ride 3D también ofrecen experiencias inmersivas. El Studio Tour dura una hora y muestra sets reales y efectos especiales.

Dónde dormir

Hay hoteles muy cerca del parque. Uno de ellos es Hilton Universal City. Tiene tarifas desde 214 dólares por persona.

Web: www.hiltonhotels.com

 

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