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Sin imaginarlo, sin detenerse a pensarlo por lo menos un instante, el nombre de Guadalupe González continúa en el radar de los miles de mexicanos que la vieron triunfar en Río 2016. Y es que la dicha fue enorme, pues el nerviosismo y al mismo tiempo felicidad se apoderaron de cada uno de los que la vimos a través de la pantalla en constante lucha por la medalla en los 20 kilómetros de marcha.
Y aunque Lupita guarda la espinita de no haber conseguido oro, es consciente de que le otorgó a su país un significativo segundo lugar que puso su nombre en la historia.
La plata llegó a sus manos tras años de esfuerzo y dedicación, pero también después de que la vida le mostrara de una manera poco común cuál sería el deporte que la vería triunfar. Y sí, Lupita nunca se visualizó en esta disciplina, es más, ni siquiera quería practicarla cuando le dijeron que tenía habilidades. De a poco, la mexicana le fue tomando cariño hasta convertir la marcha en su más grande hazaña. La negación y desagradado pronto se convirtieron en pasión y entrega.
Han pasado ya varias semanas desde que vivió el momento más importante hasta ahora en su carrera, y con la tranquilidad y mente fría abre su mente y corazón.
—¿Cómo ha cambiado tu vida después de la plata?
—Ha sido un giro de 180º, no hay cómo agradecerle a tanta gente que se ha tomado el tiempo para darme una felicitación, estoy muy agradecida, muy contenta y sorprendida.
—¿Cómo ha sido el proceso para ti después de esta medalla?
—Estoy asimilando lo que ha pasado, ese día salí con toda la actitud y al final las cosas no salen como uno realmente lo había planeado, sentí en algún momento tenía el oro, pero no pasa nada porque al final de cuentas quemé todo el cartucho y por algo pasan las cosas.
—¿Hubo muchas críticas hacia la delegación mexicana, ¿cómo asimilaste esto?
—Te voy a ser honesta, no quise hacer caso, me encerré en mi habitación, solamente bajaba, comía y dormía, sé que han sido duras algunas críticas, lo único que les puedo decir es que tengan la certeza de que los 127 atletas que hemos ido a JO hemos dado lo mejor de nosotros, hay días buenos, hay días malos y a veces en las manos de los atletas no está el cómo va a salir la prueba”
—¿Cuál fue la fuerza que te movió para llegar a la medalla?
—Más que fuerza fue corazón, el corazón de querer lograrlo, del gran deseo de que México volviera a ser potencia en marcha, que demostremos que en México somos tan buenos como los demás, y con la mentalidad de querer hacerlo. Fue un día muy especial.
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