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Tiene solo 1,45 m de estatura, pero su impresionante fortaleza para desplazarse y levantarse del piso con perfección, con la delicadeza de una pluma, demuestran que Simone Biles es una prodigio del deporte más bello de los Juegos Olímpicos Río 2016. La joven de 19 años, nacida en Columbus, Ohio, es la mejor gimnasta del mundo y, quizás, de la historia, con la venia de la espectacular Nadia Comaneci.

Mantiene la tierna sonrisa de los seis años, edad en la que inicio su fantástico camino en este deporte y en la que tuvo que afrontar el momento más duro de su vida: separarse de sus padres biológicos Shanon Biles y Kelvin Clemins, adictos al alcohol y las drogas.
Su abuelo, Roland Biles, fue al rescate de Simone y sus tres hermanos Tevon, Ashley y Adria, para salvarlos de un entorno que podía hundirlos en un infierno familiar. "Cuando era más pequeña me preguntaba qué habría sido de mi vida si no hubiese pasado nada de esto. A veces todavía me pregunto si mi madre biológica se arrepiente y querría haber hecho las cosas de manera diferente, pero evito plantearme estas preguntas porque no las tengo que responder yo", comentó Simone Biles.

Shanon Biles, la madre de 44 años, se arrepiente de no haber podido criar de la manera adecuada a su niña prodigio y según dijo a Daily Mail mantiene contacto con la gimnasta en días especiales como su cumpleaños o en Navidad. Seis semanas antes de los Juegos Olímpicos Río 2016 la llamó para desearle suerte.
El papá biológico, Kelvin Clemins, no tiene contacto con Simone, pero Shanon asegura que está al tanto de los éxitos de su hija.


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