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hector.morales@eluniversal.com.mx
Nadie esperaba ver a Edson Álvarez como lateral derecho. Fue una de las sorpresas que Juan Carlos Osorio tenía preparadas durante la Copa Oro.
Cuando se le pregunta si se siente cómodo como carrilero, el jugador del América hace una mueca que denota resignación, porque prefiere desempeñarse en otros sectores.
“[Ser lateral] no es mi 100%. Mis posiciones son defensa central y contención”, señala el azulcrema a EL UNIVERSAL.
Y sí. Desde su debut en la Liga MX con Ricardo Antonio La Volpe, entonces entrenador águila, Álvarez participó como un zaguero capaz de ser férreo en la marca y con talento para salir jugando.
Virtudes que lo llevaron a Selecciones con límite de edad y ahora se encuentra con la “Mayor B” en la Copa Oro.
Osorio, no obstante, lo cambió de posición. El jugador, de 19 años de edad, ha tratado de cumplir, para corresponder a la confianza del cuerpo técnico del Tricolor.
“Me han tenido suficiente confianza los ‘profes’ para jugar. Yo tengo que corresponderles con buenas actuaciones”, asume.
El defensor ha tenido un ascenso meteórico. Pocos hombres pueden presumir tener una presentación en la Liga y, a los pocos meses, llegar hasta el glamour que conlleva ser parte de la Selección Nacional.
Hace un año, Edson viajaba en el transporte público de la ciudad de México. Ahora viaja en vuelos chárter por Estados Unidos y se hospeda en los lujosos hoteles que la Concacaf dispone para el Tri.
Aunque el defensa ha pagado un precio por ese ascenso: el cansancio. “Estoy muy contento con esta experiencia con la Selección. Admito que me he sentido fatigado, porque prácticamente en los últimos tres meses no he parado de jugar”, describe. “Pero también me hace feliz estar acá, porque no cualquiera tiene la oportunidad de estar con México y tener minutos de juego. Es algo que valoro, porque es muy bonito”.
En su aventura tricolor, Álvarez ha sentido la responsabilidad de jugar para México en el deporte que más gusta en el país.
Sabe que hay críticas, sonrisas y viajes largos, con partidos cada tercer día, ante rivales de la Concacaf que suelen ser incómodos: “Me siento afortunado de estar en el equipo y jugar”.
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