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hector.morales@eluniversal.com.mx
Chivas no quiere que lo despierten. Su sueño, hermoso. Ve la gloria demasiado cerca.
Sólo una serie de dos partidos le separa de su estrella 12 y consumar el doblete en el semestre.
El Rebaño tiene el corazón encendido, por la ilusión de volver al trono de la Liga MX. Sus fieles tienen la fe en que así será. El Guadalajara maniató ayer al demonio 1-1 (2-2 global) para ir a la final del Clausura 2017.
De nuevo, por la vía de mejor posición en la tabla. Dramatismo para llegar con vida a esta crucial semana. Los rojiblancos acudieron sin ganar en el global en los cuartos ni las semifinales. Las formas, a veces, pueden pasar a segundo plano.
Será la octava ocasión en que el Chiverío esté en la final de Liga (ganó tres y perdió cuatro). Fin a su sequía de 10 años y medio sin acudir a los duelos definitivos por el campeonato. Jorge Vergara quiere levantar su quinto cetro (tiene una Liga, dos Copas y una Supercopa) desde que es el máximo pastor rojiblanco. Por si fuera poco, está a 180 minutos (quizá hasta los tiempos extras y penaltis) de alzar los títulos de Copa y Liga en una misma campaña por primera vez en los torneos cortos.
La historia comenzó perfecta para el Guadalajara. Agobió al Toluca, le hizo padecer su vértigo ofensivo y lo encerró en su área. Rodolfo Pizarro, por fin titular en la “Fiesta Grande”, fungió como el elemento clave para confundir a la defensa escarlata. El portero diablo, Alfredo Talavera, regaló dos opciones para los locales. Dio dos rebotes que pudieron ser letales, pero que Pizarro no pudo definir y Orbelín Pineda envió al travesaño. Hasta que llegó la media hora de partido, la justicia acudió. Néstor Calderón cobró una falta por la banda izquierda, cerca del banderín de tiro de esquina. Su envío resultó tan venenoso que se coló a la red toluqueña para el 1-0.
Hasta ahí, todo bien para los tapatíos. El primer tiempo expiró. Vino la reanudación y los nervios para Chivas. Apenas dos minutos del complemento y los Diablos empataron el duelo, luego de que José Juan Vázquez no cortó una diagonal que Fernando Uribe impactó para vencer a Rodolfo Cota. Zozobra y silencio. Serie pareja, con la ventaja rojiblanca de haber acabado la fase regular en mejor posición que los Choriceros. Suspenso e incertidumbre en el terreno de juego.
El demonio estuvo al acecho de una pifia rival que le abriera las puertas. Pero, cuando el cronómetro estaba por cumplir los 90 minutos de la vuelta, el estadio del Rebaño comenzó a presentir que su equipo estaría en una nueva final. No se equivocaron los fieles rojiblancos. Su sueño de doblete con la estrella 12 en su legendario escudo ilusiona a 40 millones de chivas.
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