hector.morales@eluniversal.com.mx
Juntos lograron lo que ni el terremoto de 1985 pudo: parar el futbol mexicano. Lo hicieron para exigir respeto, luego de que sus compañeros Fernando Hernández y Miguel Ángel Flores fueran agredidos por Pablo Aguilar y Enrique Triverio, futbolistas de América y Toluca, respectivamente.
Son los cuatro cabecillas del movimiento arbitral. Roberto García, Paul Delgadillo, Francisco Chacón y José Luis Camargo ejercieron el liderazgo que cimbró la llamada Liga MX.
Mas dentro de lo benéfico que tuvo para sus colegas, comparten un rasgo en común que no los deja muy bien parados, según fuentes consultadas por EL UNIVERSAL: suele no gustarles entrenar, son reacios al trabajo en campo y menos en el aula para preparar los juegos... Mucho menos viajar a Toluca, donde la FMF tiene instalaciones para entrenar.
Los consultados también afirman que los jueces que encabezaron el paro que postergó la jornada 10 del Clausura 2017 tienen resistencia a la búsqueda de mejorar. Exigen derechos pero omiten algunas obligaciones.
Estos tres silbantes centrales, más el asistente, son quienes mayores ganancias obtienen por juego: 38 mil pesos. Sin embargo, no piden mejores entrenamientos, mayor intensidad de los mismos, charlas técnicas con especialistas; buscan de una u otra manera evadir la preparación.
El gremio arbitral no duda de la capacidad de los cuatro. Lo malo, según narran, es no querer ajustarse a un plan para acudir a Toluca a entrenar seis horas. Pidieron, mejor sólo tres días; luego, dos; después, ninguno.
El distanciamiento que han tenido con el titular de la Comisión de Árbitros, Héctor González Iñárritu, es evidente. La causa: al momento de exigir capacitación, los silbantes paristas se quejan de lo que al final son sus obligaciones. Todo esto conlleva a que el próximo verano, de cara al Apertura 2017, “caiga la cabeza” del dirigente.
La ruptura entre ambas partes es prácticamente irreconciliable, y al final, todo este movimiento ha exhibido a la Federación Mexicana de Futbol, que en poco más de año y medio ha tenido que doblar las “manos” ya en tres ocasiones frente a un gremio que ha demostrado ser el más fuerte entre todos los del futbol mexicano.
Pero ¿Cómo es la personalidad de los cabecillas de la Asociación Mexicana de Árbitros (AMA)?
Roberto García Orozco es quien mejor se expresa verbalmente. Es un mediador que sabe ser el enlace entre los federativos y sus compañeros. Líder indiscutible.
Paul Delgadillo le hace segunda. Es más reflexivo. Un tipo pensante que sabe negociar. Entre él y García Orozco, no obstante, hay diferencias, golpes bajos, grillas. Describen las fuentes de este diario que Delgadillo vela más por tener un mayor salario.
Francisco Chacón tiene ideas. Es metódico, un estratega. Al interior del gremio se ha ganado el respeto. Sus lesiones lo han alejado de las canchas. No quiere perder su categoría de árbitro internacional. Tiene importantes acuerdos con González Iñárritu para comprometerse al trabajo y no ser despedido.
José Luis Camargo, el único asistente del movimiento encabezado por jueces centrales, es señalado como el mejor de todos, no sólo en México, sino en el mundo. Tiene un defecto: es el “guerrillero”.
Le encanta tomar decisiones drásticas, reventar reuniones, convocar a paros. Él estuvo a punto de detener el balompié nacional en anteriores ocasiones. Es el huelguista, un hombre que tiene fe en que la combatividad y la beligerancia son vitales, más allá de la negociación.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]














