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“Acá nos ofrecen un abrazo de consuelo inmenso, una luz en la oscuridad, cuando estamos tratando de comprender lo incomprensible”, fueron las primeras palabras de José Serra, canciller de Brasil en Colombia, durante su intervención en el estadio Atanasio Girardot.
“Muchas gracias, Colombia, es un momento muy triste para nuestras familias. Gracias por las expresiones de solidaridad que hemos encontrado aquí”, continuó Serra, visiblemente afectado por la tragedia aérea en la que murieron 71 pasajeros el pasado lunes.
Como si un equipo antioqueño jugara una gran final, lleno se vio ayer el escenario antioqueño desde casi las 4 p. m., 45 minutos antes de que empezaran a abrir las puertas para el ingreso de los aficionados, quienes se unieron al homenaje que Medellín les rindió a las víctimas del accidente de la aerolínea LaMia. El centro de la gramilla estuvo adornado con una gigante corona de flores blancas y una cinta negra, símbolo del luto que se vive por la tragedia.
Vestidos con camisetas blancas y portando pañuelos del mismo color, velas y flores, los asistentes expresaron su solidaridad con las víctimas y sus familias. El evento oficial empezó poco después de las 6:45 p. m., hora en la cual se jugaría el partido entre el club Chapecoense y el Atlético Nacional. El acto estuvo precedido de palomas que dejaron volar en el lugar.
Muchos se quedaron afuera, debido a que el estadio llegó casi a su capacidad máxima, que es de 44.000 personas. Por ello, se dispusieron pantallas gigantes alrededor del lugar para que cientos que no pudieron entrar pudieran ver el homenaje. En varias ocasiones, todos entonaron al unísono el cántico ‘Vamos, vamos, Chape’ y en la tribuna sur se leía el mensaje: “El fútbol no tiene fronteras. Fuerza, familias, hinchada y pueblo chapecoense”.
El sentido homenaje contó con la participación de una banda marcial, que interpretó los himnos de Colombia y Brasil, con un minuto de silencio y ofrendas florales. Asimismo, la Fuerza Aérea Colombiana rindió su homenaje desde el aire, y desde los dos helicópteros que realizaron la misión de rescate de los cuerpos lanzaron flores sobre el estadio.
Cada una de las víctimas fue nombrada y simbolizada con una flor. Igualmente, la Orquesta Filarmónica hizo su presentación hacia el final del acto, que concluyó con la distinción que preparó la hinchada de la ciudad.
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