Con la llegada de Fidel Castro al poder del gobierno cubano, en 1956, la isla caribeña dio prioridad al deporte para lograr grandes hazañas en competiciones internacionales, de las cuales, destacan sus 220 medallas en 20 ediciones de Juegos Olímpicos: 77 oros, 69 de plata y 74 de bronce.

La clave, el impulso de Escuelas de Iniciación Deportiva y los Juegos Nacionales Escolares.

Considerado un gran líder de la izquierda, pero al mismo tiempo un tirano por sus opositores, el socialismo de Fidel Castro causó la huida de miles de cubanos de la isla. Entre ellos, virtuosos del deporte que sufrieron las restricciones para competir en ligas profesionales extranjeras.

Los boxeadores Erislandy Lara y Guillermo Rigondeaux o el pelotero Orlando "El Duque" Hernández, son las deserciones más famosas. Sin embargo, desaparecer en territorio ajeno se convirtió en una creciente para fichar en el autoexilio.

La desbandada más reciente se reportó en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015. Seis atletas cubanos ( cuatro remeros y dos clavadistas) escaparon de su concentración aprovechando la cercanía del río Niágara, en Ontario (Canadá), con los Estados Unidos.

Entre las deserciones más comunes se encuentran la de jugadores de futbol y beisbol.

En el 2015 se recuerdan los casos en la selección cubana, que en la Copa Oro de la CONCACAF, sufrió la fuga del guardameta Arael Argüelles Rodríguez y del delantero Keilen García.

Islen Carbonell Veranes, titular de la selección nacional de baloncesto, los beisbolistas Yadiel Hernández y Luis Yander la O hicieron lo propio el año pasado.  Actualmente, Cuba es el tercer país que más peloteros aportan a las Grandes Ligas (MLB); 23 en la lista de este 2016.

De acuerdo con cifras del portal Café Fuerte, especialista en el estilo de vida de los cubanos dentro y fuera de la isla, la década después del 2002 fueron 20 los futbolistas profesionales que encontraron “el sueño americano”.

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