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Jonathan Urretaviscaya tomó la pelota apenas afuera de su área y ya tenía en la mente la otra puerta.
Nacido en Montevideo, Uruguay, hace 26 años, este trotamundos tocó el cielo en apenas 10 segundos, lo que tardó en recorrer casi 75 metros para coronar lo que puede catalogarse como una obra de arte.
Con 10 hombres y Guadalajara volcado en el área tuza, el delantero de apellido vasco salió entre dos volantes de Chivas, y fue por más. Rebasó a Carlos Peña y dejó atrás al “Avión” Calderón, que lo seguía desesperado, y fue por más. Llegó a tres cuartos de cancha y los defensas del Guadalajara en vez de frenarlo lo acompañaron en la jugada.
Y fue por más.
Entró al área tapatía, donde el veterano Carlos Salcido lo quiso encarar, pero la juventud pudo más que la experiencia, cuando otros dos jugadores vestidos de rayas llegaban a cerrarlo, el atacante apenas levantó la mirada, de reojo, para puntear la pelota encima de Rodolfo Cota, último obstáculo entre él y la gloria.
Golazo que valió el juego, que valió la jornada y quizá hasta el torneo para los Tuzos que ganaron 1-2 con 10 hombres a las Chivas Rayadas del Guadalajara.
Triunfo que le costó sangre a los pachuqueños, que desde los 64 minutos sufrieron la expulsión de Hirving Lozano, por doble amarilla, después de que en la primera parte no le fue marcado un claro penalti a su favor.
Chivas sufrió de falta de contundencia, de falta de gol. Aprovechó su superioridad numérica en posesión, pero no en llegadas.
Faltó el matador.
Hedgardo Marín abrió el marcador y Franco Jara lo igualó. Todo hacía pensar que el triunfo sería para los de casa, hasta que el futbol se volvió arte y el arte quedó plasmado en esa jugada de 70 metros de distancia, de 10 segundos de tiempo, pero de un momento de inspiración.
El partido estuvo parejo desde el inicio. Marín anotó por primera vez en su carrera con un certero remate con la cabeza. Mas Pachuca, el campeón vigente no iba a vender barata una derrota.
Urretaviscaya estaba de vena y sacó un gran desborde para ponerle el balón servido a Jara e igualar.
El “Chucky” se fue expulsado y la noche se le vino a los Tuzos, hasta que la luz salió en esa jugada llena de inspiración y potencia, llena de belleza que la pudo firmar cualquiera, cualquiera que se llame Jonathan Urretaviscaya.
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