No permitas que alguien te diga que existen los imposibles, mucho menos en el futbol. Leicester City Football Club enseñó al deporte que no se llega al éxito con dinero, poder o historia. Se consigue con espíritu y verdadero corazón.

El estadio de Old Trafford, el ‘Teatro de los sueños’, podría atestiguar uno más. La victoria sobre el Manchester United haría campeones a los ‘foxes’.

Para una ciudad con 350 mil habitantes, el club tiene un valor comercial casi cuatro veces menor al del campeón de la temporada pasada. Su estadio reúne a 32 mil fans. Hoy podría ser el nuevo monarca de la Premier League.

Retrocedamos a la campaña pasada, 2014-2015. Son pocos los equipos que consiguen la permanencia tras subir a la Premier League, sobre todo si se estuvo más de 10 años en Segunda y hasta Tercera División. Aficionados, jugadores y directiva sabían que zarpaban a una odisea para salvarse de la Championship League. El comienzo no ayudó, el miedo del descenso se hizo notar: en sus primeros 29 partidos ganaron cuatro, empataron siete y perdieron 18. Pánico total. Pero la suerte sonrió en 2015. En los nueve juegos que faltaban, ganaron siete. Se quedaron por seis puntitos.

Al término de esa temporada, los cambios en la plantilla llegaron ipso facto. Nigel Pearson fue reemplazado por Claudio Ranieri como nuevo director técnico. “El espíritu del equipo es fantástico. El vestuario es increíble, nos ayudamos dentro y fuera del campo”, dijo el italiano.

En el verano los refuerzos llegaron en silencio. Del futbol alemán fueron por el zaguero austriaco Christian Fuchs, del Schalke 04, y el japonés Shinji Okazaki, procedente del Mainz. De Italia trajeron a Gokham Inler, del Napoli, y Yohan Benalouane, del Atalanta. Nathar Dyer, del Swansea, y el referente de la media cancha para la pelea del título, el francés N’Golo Kanté.

El estratega italiano, quien nunca ha ganado una liga de Primera División, sabía que la base del equipo tenía que mantenerse.

La táctica de Ranieri consiste en presionar al rival en su propia mitad de campo, nunca esperarlo para aguantar un marcador.

Kasper Schmeichel, hijo del legendario portero del Manchester United, Peter Schmeichel, es la figura que mantiene la seguridad bajo los tres palos. La defensa, comandada por el capitán Wes Morgan, es un infierno para los contrarios. La media cancha, que guían Kanté y Danny Drinkwater, es símbolo de equilibrio. En el ataque, el francés Riyad Mahrez, Okazaki y la estrella británica, Jamie Vardy, son eficientes. Todos funcionan como reloj suizo.

“Los zorros no se rinden”, narra la leyenda que inspira a los jugadores antes de pisar la cancha del King Power. Y, ¡vaya que funciona! Leicester sólo ha perdido un juego ahí. Según Transfermarket, los ‘foxes’ valen 184 millones 652 mil dólares, por los 712 millones 135 mil 790 dólares del Chelsea, ex campeón.

El jugador más caro de la plantilla es Riyad Mahrez, cuyo costo es de 25 millones 516 mil dólares, el más costoso de la Liga es el belga Eden Hazard, 89 millones 306 mil dólares, quien suma dos goles. La ciudad de Leicester, ubicada junto al Río Soar, anhela presenciar la conquista de la Premier League, bajo el gastado lema... sí se puede.

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses