Una noche de vendaval blanco

Real Madrid se impone al Wolfsburgo con futbol y garra, para sumar otra de sus gestas históricas que lo catapultan a semifinales de la Champions, gracias al ‘hat-trick’ de ‘CR7’

A tiro libre de Cristiano al minuto 77, la barrera del Wolfsburgo alemán se abrió para que el balón, muy justo al poste, rebasara la meta de Benaglio, quien nada pudo hacer (JUAN MEDINA)
Universal Deportes 13/04/2016 00:37 Agencias Madrid Actualizada 00:37

Cristiano Ronaldo, con un triplete para los anales de la historia del madridismo (3-0), puso color a las viejas gestas que dieron forma a la historia del Real Madrid, levantó los dos goles de desventaja ante el Wolfsburgo y clasificó a su equipo para su sexta semifinal de la Liga de Campeones consecutiva.

El Santiago Bernabéu rememoró una de sus noches mágicas, recuperó el ambiente de las viejas gestas y disfrutó de la remontada de un equipo que se jugaba la temporada en 90 minutos. Remontó a base de futbol y garra. De actitud de todo un equipo unido. Zidane dio importancia en la víspera al balón, pero a falta de brillantez hubo que tirar de otros aspectos y de Cristiano. El verdadero líder salió al rescate con un partido para enmarcar.

El Wolfsburgo no salió a encerrarse, pero fue atropellado. El Madrid salió a morir, mordía en cada balón con una presión alta que convertía en monólogo el duelo. Toques con velocidad, combinaciones verticales, líneas juntas y todos los rechaces a jugadores de blanco. Los goles, con esa actitud, cuestión de minutos.

El peligro lo comenzaba a sentir el Wolfsburgo con un cabezazo en escorzo de Ramos que acabó repeliendo el travesaño.

No hay remontada posible sin un gol en el primer tercio del partido. Se cumplía el minuto 15 cuando Carvajal, justo el jugador que no jugó en Alemania y se vio a un Danilo superado ante Draxler, puso un centro raso al segundo palo donde sufren los defensas y el portero rival y aparecen los devoradores del gol. Habitaba esa zona de peligro Cristiano, quien empujó a la red el primero.

Desataba la locura el astro portugués, al extremo de que pasaba tan solo un minuto de abrir la lata cuando inventó un testarazo picado a un saque de esquina de Kroos para firmar su doblete. Era el minuto 17 y el Real Madrid ya había recortado la desventaja de dos goles ante la locura de sn afición.

Fueron minutos de vendaval blanco, hasta que el Madrid decidió bajar el ritmo y aumentar el riesgo. Permitió resucitar al Wolfsburgo, entregarle el balón y guardar fuerzas para lo que venía. Aguantar al ritmo inicial era misión imposible.

Comenzó a inquietar el Wolfsburgo a balón parado y acabó sacando la versión salvadora de Keylor Navas. La línea defensiva adelantada alemana hizo caer en continuos fueras de juego a los madridistas. Luiz Gustavo chutaba blando primero y un latigazo minutos después ante el que voló el portero costarricense.

Se presentaba la opción de contragolpe. Benzema condujo tres que contuvo Benaglio.

En el complemento se mascaba la remontada. El héroe reapareció con fuerza en escena como más le gusta. Una falta que chutó con menos potencia de la habitual, aprovechándose de que se abrió la barrera para marcar ajustado al poste. Cristiano desataba la locura. Temblaba la tribuna del Bernabéu. Era su gol 16 en 10 juegos de la Champions. Con Zidane, el Madrid vuelve a tener licencia para soñar.

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