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Las sonrisas reaparecen en la práctica del Cruz Azul. Es el efecto de la victoria sobre los Pumas (2-1), aunque pocas son tan acentuadas como la de Julio César Domínguez.

El defensa central de La Máquina tiene dos importantes motivos para sentirse feliz: se ha reintegrado al trabajo con sus compañeros, tras padecer una lesión muscular en la pierna derecha, y lo hace en el momento justo, porque está convencido de que derrotar a los universitarios sólo es el preludio de una etapa con buenos resultados para los dirigidos por Sergio Bueno.

“Sí es un parteaguas”, asegura el ‘Cata’. “Nos da mucha confianza para poder meternos de nuevo a la pelea y tratar de ganar el fin [de semana] que viene [contra el Puebla]”.

A final de cuentas, sólo se ubican a tres unidades del Atlas, club que actualmente ocupa el octavo lugar.

Todavía hay 24 puntos por disputar y los Cementeros están ilusionados con protagonizar un épico regreso que les permita clasificar a la Liguilla.

Es por eso que derrotar al actual sublíder “nos motiva para mejorar más. En el partido del sábado, se hizo un muy buen recorrido en la parte defensiva. Se ganó y obtuvimos confianza”.

Cualidad que tanto extrañaron durante los cinco encuentros sin éxito que ligaron (una igualada y cuatro caídas), racha que pudo costarle el puesto a su director técnico.

“Los números son los que hablan, pero el equipo no había jugado mal”, considera. “Nos desconcentrábamos en la parte de atrás y nos metían goles cuando jugábamos mejor”.

“De eso no nos podíamos levantar, pero ahora hemos recuperado la confianza”.

Y él, la esperanza de reaparecer el domingo, en el estadio Universitario de la BUAP aunque prefiere ser cauto.

“Voy a tratar de ir día a día para ver como me siento y ya veré, en los entrenamientos, mi estado [físico]”, finaliza.

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