El exjugador de la NFL Aaron Hernández, quien ya cumple una condena de cadena perpetua por un asesinato en 2013, fue exonerado el viernes de otros dos homicidios que según la fiscalía cometió tras enojarse porque le derramaron un trago.

El otrora tight end de los Patriots de Nueva Inglaterra sollozó cuando se leyó el veredicto del jurado el viernes en Boston. Poco después, se dio vuelta para mirar a su prometida, e inclinó la cabeza mientras los familiares de las víctimas lloraban a viva voz.

El jurado exoneró a Hernández inocente del cargo de asesinato en primer grado por las muertes de Daniel de Abreu y Safiro Furtado. Lo halló culpable de un solo cargo, por posesión ilegal de un arma de fuego. El juez le agregó entre cuatro y cinco años a su sentencia por ese delito, aunque de todas formas el exastro de la NFL pasará el resto de su vida tras las rejas.

Los fiscales dijeron que Hernández disparó al vehículo donde viajaban las víctimas porque sintió que le faltaron el respeto cuando uno de los hombres chocó con él y le derramó el trago en una discoteca en Boston.

La defensa culpó a Alexander Bradley, un amigo de Hernández que lo acompañaba esa noche. Hernández también fue exonerado el viernes de disparar a Bradley en el rostro meses después para tratar de que no se convirtiera en testigo.

Hernández, de 27 años, cumple una sentencia de cadena perpetua por el asesinato en 2013 de Odin Lloyd, un jugador semiprofesional de fútbol americano que salía con la hermana de la prometida de Hernández.

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