El "excesivo" esfuerzo por hallar los restos de Cervantes en el contexto del cuarto centenario de su muerte ha supuesto un "desperdicio" de "energía y dinero" frente al conocimiento de "Don Quijote", que es "lo que importa de verdad", según el mayor experto en la vida del escritor, Jean Canavaggio.

Los restos de Cervantes y de su esposa, Catalina de Salazar, fueron hallados en la cripta de una iglesia de Madrid en marzo de 2015 después de meses de búsqueda y análisis de diferentes expertos.

"No se puede saber con seguridad que los huesos hallados sean suyos", discrepa este catedrático de Literatura Española (París, 1936) y autor de la biografía más citada del literato, para quien esa tarea "representa un poco un desperdicio de energía y de dinero", argumenta en una entrevista.

Aunque no quiere "criticar" a las instituciones españolas, Canavaggio, de visita en Madrid para asistir a distintos actos en el Instituto Francés, en el Instituto Cervantes y la Feria del Libro, afirma que se hizo un esfuerzo "bastante notable" en las conmemoraciones del centenario de la primera parte de "Don Quijote", que no se ha producido en esta ocasión, con el cuarto centenario.

El centenario de este 2016 coincide con el del fallecimiento de Shakespeare, un escritor que, desde el punto de vista del francés, goza de mayor proyección internacional que Cervantes por el apoyo "muchísimo más organizado y fuerte" de los británicos o la "limitación cuantitativa" de la obra del español.

Para Canavaggio, la aportación fundamental de la literatura de Cervantes es que "no cristaliza" en una ideología, algo que ha propiciado que posteriormente se identificaran con él y su obra diversos movimientos: "Ha habido un autor de izquierdas y uno de derechas. Cada bando ha reivindicado el suyo", explica.

Sin embargo, el cervantista destaca la "fuerte" atracción que la obra del "manco de Lepanto" suscitó entre los republicanos españoles, un gusto que ejemplifica con la decisión "nada arbitraria" de llamar "Don Quijote" a uno de los carros de combate con los que participaron en la liberación de París en 1944.

El autor de "Cervantes" (Espasa), que no duda en expresar su "amor" por España, considera que la huella "revolucionaria" del literato castellano reside en la "colaboración del lector" que requiere la comprensión de su obra.

"Lo esencial en Cervantes es el contrato que la obra de ficción debe establecer con el lector para darle vida al relato, que sin él no es más que un conjunto de caracteres impresos", cuenta Canavaggio.

Esa búsqueda de la interpretación del receptor, asegura el estudioso, se deja ver en el "Quijote" a través de la figura del canónigo amigo del cura, que advierte de que las "fábulas mentirosas" se deben "casar" con el "entendimiento" de los que las "leyeren".

A lo largo del tiempo los escritores han interpretado de manera distinta la obra de Cervantes, lo que, para el estudioso parisino, ha provocado que "el 'Quijote' del siglo XIX no sea el del XX, ni el del XXI".

"Por ejemplo, los románticos alemanes ven un caballero ideal cuyos fracasos no le ponen en ridículo sino que muestran la incomprensión de una sociedad que no entiende", relata.

¿Y cómo es el "Don Quijote" de la actualidad?. "Es una compleja combinación de todas las interpretaciones anteriores, de las que somos herederos".

Se trata de un "Quijote", continúa el experto, que se difunde también a través de canales distintos a la literatura como el teatro, el cine, la televisión o el cómic, manifestación gracias a la que el niño de seis años Jean Canavaggio descubrió al autor al que ha dedicado su vida.

cvtp

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