Desde sus orígenes en los años sesenta cuando consideraba que el mundo nacía de la yema de un huevo hasta plantearse el papel social del artista creando su propio museo, el artista belga Marcel Broodthaers quiso siempre sacar la poesía del papel para ponerla en el mundo y sus objetos.

Así se pone de manifiesto en la gran exposición retrospectiva de Marcel Broodthaers (Bruselas, 1924-Colonia 1976) que desde mañana se podrá ver en el , una muestra organizada conjuntamente con el , donde ya se exhibió este montaje que es casi una performance.

Poeta, cineasta, fotógrafo, investigador, teórico del arte, artista visual, Broodthaers fue un creador cercano a Mallarmé y Magritte pero su propia mirada crítica le llevo a retorcer cualquier movimiento y cuestionarlo como también a los conceptuales, minimalistas o al Pop Art, al que consideraba un arte anticipatorio del consumo.

Esta exposición en cierta manera plantea el papel del artista en estas colecciones, el concepto de exposición misma que Broodthaers convirtió en obra de arte, señaló el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, quien describió al creador belga como "un artista clave de la segunda mitad del siglo XX".

"Tuvo una inmensa actividad en los años sesenta y setenta y hoy, más que nunca, es necesario revisar la obra de este artista con esta retrospectiva, que es compleja porque es un artista que se reinventa constantemente. El hecho de no estar circunscrito en una técnica concreta han sido otro de los mayores desafíos de esta muestra", subrayó Borja-Villel en la presentación de la muestra.

El director del Museo estuvo acompañado por Christophe Cherix, conservador jefe del Moma y comisario de la exposición.

Cerca de 300 piezas, entre obras y material documental muestran las múltiples facetas que desarrollo Broodthares a lo largo de su vida. Un artista considerado como uno de los creadores más importantes del panorama internacional y con una influencia que continúa hasta hoy, según Borja-Villel.

Cherix también señaló que la exposición intenta no separar los medios en los que desarrolló su actividad porque precisamente esa fue parte de su práctica.

Broodthaers comenzó su vida creativa a los 40 años. Empezó escribiendo poesía y después se pasó al arte visual a mediados de los sesenta, cuando empezó a preguntarse por la idea de representación y producción.

Una idea que le llevó también a buscar la armonía entre la escritura, el objeto y la imagen, siempre con una actitud crítica hacia los movimientos artísticos contemporáneos y a la propia estructura del arte.

Esta muestra del Reina Sofía que denomina una "Exposición de exposiciones" arranca con "L'entrée de l'exposition" (La entrada de la exposición), de 1974, un obra que simula un jardín con frondosas palmeras -en referencia a los palacios de exposición de las ferias de arte del siglo XIX- que sirven de marco ornamental para una presentación de ediciones y fotografías del artista.

En concreto desde 1974 y hasta su muerte en 1976, el artista organizó exposiciones a gran escala en las que mostró ejemplos de su obra anterior, incluyendo nuevos trabajos y objetos prestados. Las denominó "décors" y en ellas utilizaba palmeras, alfombras y vitrinas utilizadas en los museos de ciencias naturales.

Todo eso se va mezclando en la muestra con la reconstrucción de su propia vivienda, donde organizaba exposiciones y con símbolos constantes como son los mejillones o las cáscaras de huevo; además de los poemas visuales, cine, placas de aluminio, construcciones en yeso, cartas, libros o trajes. Y todo ello para dar un papel contestatario y político al arte.

Coincidiendo con la exposición se publica un catálogo en el que se analiza el trabajo del artista y el contexto teórico e histórico a través de diferentes textos.

Esta gran retrospectiva en el Reina Sofía estará abierta hasta el 9 de enero y después viajará a Düsseldorf (Alemania) donde podrá verse del 4 de marzo hasta el 11 de junio de 2017.

nrv

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