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'El Faro' alumbra el lado oscuro de Centroamérica

Cultura 23/09/2016 00:20 Yanet Aguilar Sosa Actualizada 04:25

La labor del diario digital salvadoreño que aborda temas de violencia y migración destaca por su excelencia en el Premio García Márquez

La iniciativa nació en 1998 como un medio que aprovechara todas las plataformas posibles que permitan iluminar el rostro oscuro de Centroamérica.

El grupo ya no es sólo de periodistas salvadoreños, sino de varias nacionalidades que los une su pasión por temáticas como la migración y el abuso de poder.

El colectivo fue pionero del periodismo digital y ha desarrollado un estilo que ha abierto brechas innovadoras.

Esto los ha llevado a ser merecedores del Premio Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, en su categoría de Reconocimiento a la Excelencia.

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El Faro se niega a ser sólo un periódico digital que hace el relato cotidiano de la violencia y el crimen organizado en El Salvador, un país que está enclavado en uno de los territorios más violentos de Iberoamérica y en un entorno político y económico hostil para el desarrollo del periodismo independiente. Lo que se ha impuesto este proyecto colectivo que nació en 1998 es ser un medio de comunicación que aprovecha todas las plataformas posibles que le permitan iluminar el rostro oscuro y maldito de Centroamérica.

Este equipo de periodistas, que ya no son sólo salvadoreños, sino que hay gente de varias naciones que tienen la misma pasión por temáticas como violencia, migración, abuso de poder, pandillas, crimen organizado y discriminación en Centroamérica y más allá de esta región tan castigada, ha sido reconocido con el Premio Gabriel García Márquez de Periodismo que otorga la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano en su categoría especial de Reconocimiento a la Excelencia.

El galardón —que han obtenido antes la periodista de datos Giannina Segnini (2013); el director del Consultorio Ético de la FNPI, Javier Darío Restrepo (2014); la fundadora de la Red de Periodistas de a Pie, Marcela Turati (2014) y la reportera y editora Dorrit Harazim (2015)— reconoció esta vez el trabajo de un equipo de periodistas que fue pionero del periodismo digital y que ha desarrollado un estilo que ha abierto brechas innovadoras para el ejercicio del buen periodismo y la cobertura la violencia y el crimen.

“Todo mundo nos ve como un periódico en Internet pero nosotros no nos vemos así, nos vemos como un medio de comunicación que tiene varias plataformas, hacemos radio, hacemos documentales, hacemos conferencias, hacemos festivales de periodismo. Somos muy inquietos, a veces demasiados”, afirma el periodista Carlos Dada, quien junto con el empresario Jorge Simán emprendió este proyecto heroico en 1998 tras la firma de los Acuerdos de Paz en El Salvador.

Asegura que se siente muy orgulloso de todo el equipo de periodistas, del trabajo de estos oficiantes apasionados y exigentes.

“Me siento muy orgulloso de la gente con la que trabajo. Las investigaciones de Efren Lemus sobre corrupción son extraordinarias, el trabajo que ha hecho Óscar Martínez con los migrantes es increíble, los trabajos de Carlos Martínez y José Luis Sánz sobre pandillas hablan por sí solos, los trabajos de Mauro Arias y Fred Ramos de fotografía; los documentales de Marcela Zamora y muchos otros trabajos”.

Autocrítica y exigencia. El Faro tiene un estilo tan propio que lo hace pionero no sólo en la plataforma en la que eligió estar: Internet, no porque creyeran en su potencial sino porque recién regresados a San Salvador tras su exilio en México y Estados Unidos su inversión no les alcanzó para salir en papel.

También es pionero en la forma de ejercer el periodismo, con una tenaz autocrítica y desde la honestidad intelectual de que hacen una investigación a conciencia y con profundidad.

“En los últimos años nuestras investigaciones sobre corrupción y nuestra cobertura sobre violencia probablemente son las que han servido de rostro para todo el trabajo de El Faro, pero nosotros en realidad hemos tratado de ir paulatinamente conquistando nuevas áreas temáticas desde una idea muy sencilla: ‘no podemos cubrirlo todo, entonces vamos a cubrir aquello en lo que creemos que podemos hacer un aporte sustantivo’”, señala José Luis Sanz, actual director de El Faro.

El periodista asegura que en un inicio sólo hacían cobertura política, luego empezaron a hacer ciertas investigaciones sobre corrupción. “Durante muchos años no tratabamos el tema de al violencia a pesar de estar en un país con un problema de violencia gravísimo, no lo hicimos porque sentíamos que con el tamaño de nuestro equipo y las capacidades que teníamos en esos momentos no éramos capaces de hacer un aporte real y entonces no tenía sentido dedicar nuestras energías y recursos a simplemente alimentar la agenda que ya existía”.

Pero un buen día, El Faro decidió que había llegado el momento de entrar a los temas de violencia, pandillas y migración. “Cuando decidimos que había que entrar al tema de migración lo hicimos enviando a tres personas a recorrer México durante casi dos años y cuando decidimos que ya era insostenible seguimos tratando de ir más allá y entrar a temas como desigualdad y discriminación, presentes en nuestra cobertura pero de una manera a veces tangencial”, afirma el director del equipo que apuesta por el periodismo investigativo y de profundidad.

Enfatiza que en El Faro no hay secciones sino ejes temáticos, es decir, líneas de cobertura: “Nuestras líneas son política, entendida como el desarrollo de los procesos políticos, no el juego de pasillos o las luchas de poder; transparencia, impunidad, memoria, desigualdad, cultura y otro inevitable, que es el crimen organizado”.

Óscar Martínez —autor de Los migrantes que no importan, A History of Violence, de The Beast: Riding the Rails and Dodging Narcos on the Migrant Trail y coautor Crónicas negras. Desde una región que no cuenta, que reúne 18 crónicas que persiguieron en el proyecto de El Faro denominado Sala negra, que documenta las víctimas del crimen organizado— asegura que su pretención en las historias que documentan es tratar de entender la maldad, pero contándola desde adentro, desde las calles, las noches y los charcos oscuros producto de la violencia.

El periodista, de esa camada que Carlos Dada califica de alucinante y extraordinaria, puntualiza que cómo no seguir en el tema y en la investigación periodística cuando en El Salvador hay 103 homicidios por cada 100 mil habitantes, la tasa registrada más alta del mundo. “En El Faro aplicamos el concepto de ‘gobierno de las pandillas’ porque con nuestros trabajos hemos confirmado que las pandillas gobiernan, aunque también atormentan e imponen tasas periódicas a la población, como si fueran impuestos y manejan a los habitantes”.

Es él quien durante varios años se ha dado a la tarea de seguir a los migrantes y a las pandillas, de contarlos a través de sus textos periodísticos pero también en libros. Dice que ya preparan la segunda parte de Crónicas negras porque el trabajo que hacen es incansable, no pueden parar. Lo dice la víspera a que salga a investigar una historia, a entrar a una región ruda para que la que se prepara El Faro, puede ir solo pero hay todo un equipo que monta protocolos para su entrada a cada zona, que incluye reportes de cada uno de sus movimientos.

En 2014, José Luis Sanz se convirtió en accionista de El Faro, en 2015 se incorporaron como nuevos accionistas los periodistas Sergio Arauz, Daniel Valencia, Óscar Martínez, Carlos Martínez, Ricardo Vaquerano y Élmer Menjívar, lo que concretó el carácter colectivo del proyecto de este equipo que la próxima semana recibirá en Medellín el máximo galardón que otorga la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.

El Faro recibirá el galardón en el Festival Gabo de Periodismo, que tendrá a otro invitado especial: Martin Baron, director de The Washignton Post, cargo que desempeñó antes en The Boston Globe, donde condujo la investigación ganadora del Pulitzer en 2012 e inspiró Spotlight, ganadora del Óscar.

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