En el marco de los 400 años del fallecimiento de Miguel de Cervantes Saavedra, se presentó la exposición El Quijote, la locura de vivir, que tiene como objetivo invitar a leer la novela del escritor español.

La muestra se compone de 15 óleos de la pintora Ima Montoya, quien explicó que pretende generar un reencuentro con el texto de Cervantes: “Un libro que desde el punto de vista de un chico de 18 años es un ladrillo, no es un ladrillo, es un libro atemporal que trata el miedo a enfrentarte a lo desconocido, trata del amor, la locura, temas que son universales y que siguen vigentes”.

En una de las pinturas se aprecia a un Quijote golpeado, mientras que en otra está un Sancho Panza en las mismas circunstancias, ambas piezas están unidas a un tercer cuadro que remite a la sangre. “Parece una ficha policial, esto lo va a entender un tipo de 50 años y un chaval de 18 años, que le han dado porque es un bocazas. Puedes sentir cierta afinidad por peleas o por gente que has conocido, al final es esa afinidad de que El Quijote no está tan lejano”, indicó.

Ima Montoya confesó que representó lo que más le gusta de la obra: “Primero, sentido del humor, ser capaces de reírnos de nosotros mismos, reírnos de algo que está institucionalizado. Segundo, la locura, el mundo terrenal, la libertad y luego el amor, estar enamorado, por eso puse el espejo. Lo que quiero es que seamos una Dulcinea o un Dulcineo”.

En la inauguración, la noche del miércoles pasado, estuvo Alejandro Carrillo, consejero de la Fundación UNAM, quien dijo que en algunas pinturas hay unas grúas de construcción, que son una especie de metáfora hacia los molinos de viento a los que se enfrenta Don Quijote: “Ahora son grandes construcciones industriales que también están generando una problemática muy grave, sobre todo cuando dejan de generar empleos y, sin embargo, está la figura del Quijote, de todos nosotros, representada en el hombre que está hasta arriba de estas estructuras”.

La música también forma parte de El Quijote, la locura de vivir, con la representación abstracta de Don Quixote, op. 35, de Richard Strauss. En otros cuadros se aprecian desde la figura de la vaquilla hasta una moto Vespa, pasando por un guiño a Las meninas, del pintor Diego Velázquez, a través de un espejo.

La muestra está acompañada por algunos fragmentos del texto de Cervantes, con el propósito de “que haya un diálogo con el espectador, que no te deje indiferente, que lo que no llega en palabras te llegue al estómago y que te llegue una sensación de que estamos vivos, para lo bueno y para lo malo”, finalizó Montoya.

El Quijote, la locura de vivir, de la pintora española Ima Montoya, se presenta en el Salón de Vestigios del Palacio de la Autonomía hasta el 31 de julio. La entrada es gratuita.

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