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Conecta 2015 analizará el tema de la violencia

Bajo el título Violencia. ¿Qué nos está pasando?, el programa consistirá en seis mesas de reflexión

Participará Feggy Ostrosky, directora del Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la UNAM (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
Cultura 23/10/2015 00:20 Armando Mora/Clínica de periodismo Actualizada 04:57

Clínica de Periodismo

La UNAM presenta la tercera edición del espacio de reflexión Conecta. Este 2015 el tema es la violencia, que será abordado desde diversos enfoques para la discusión y el análisis, en la Sala Miguel Covarrubias de Ciudad Universitaria, y transmitido por TV UNAM e Internet, el 29 de octubre.

Bajo el título Violencia. ¿Qué nos está pasando?, el programa consistirá en seis mesas de reflexión, presentadas por especialistas como María Elena Medina-Mora, José Ramón Cossío, Jorge Volpi, Feggy Ostrosky, Mario Luis Fuentes y José Franco.

En entrevista, Feggy Ostrosky, directora del Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la UNAM, compartió que sigue el tema de la neurobiología de la violencia como línea de investigación desde 1994.

“He trabajado con más de 300 internos en reclusorios estatales y federales”, desde golpeadores y violadores hasta policías judiciales.

La especialista comentó que existen varios tipos de violencia, como la secundaria, que es producida por la depresión o por capacidades limitrofes, que provocan en las personas ira y agresión físico-verbal.

Sin embargo, su campo de estudio se centra en el tipo de violencia primaria, en la que distinguió a la persona antisocial de la psicópata, pues la primera presenta una sociopatía cultural debido a condiciones de vida, y la segunda se caracteriza por tener transtorno de personalidad.

Ostrosky dijo que en México, aunque existe un bono demográfico de jóvenes con la fuerza para incrementar la productividad en el país, éstos han sido reclutados por grupos dedicados al crimen organizado.

Al respecto, resaltó la importancia de crear programas en comunidades de extrema pobreza, en los que se oriente a abuelas y madres en métodos de crianza en etapas críticas, como la que comprende los tres a los seis años, la etapa escolar y la adolescencia, pues consideró que “la agresión es inherente al ser humano, pero también se aprende”.

En otros países estos programas han tenido éxito, pues los niños no presentan deserción escolar, embarazos a edades tempranas ni sufren de hipertensión en edades adultas.

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