¡Todos a cooperar!

Las madres de hoy no deben ser las únicas responsables de mantener el orden en la casa, es trabajo de la familia completa

¡Todos a cooperar!
Ciencia y Salud 06/05/2016 20:39 Araceli Calva Actualizada 03:40

La participación de la mujer en la sociedad tradicionalmente se ha relacionado con su función reproductora, se le ha considerado eje del núcleo familiar y pilar en la crianza de los hijos, pero en las últimas décadas ésta no ha sido su única función, ha tenido que aprender a dividir su tiempo entre su hogar y su desarrollo intelectual y profesional.

Ante este doble rol, la mujer también ha tenido que distribuir las tareas del hogar, y hacer que los hijos y la pareja, si la hay colaboren de un modo o de otro en los quehaceres domésticos, lo que además, coadyuva a la convivencia familiar.

“En la actualidad es indispensable involucrar a los hijos en los quehaceres del hogar, por dos puntos esenciales, te aligerará el trabajo de la casa y es bueno para su desarrollo psicosocial. Si colaboran en estas tareas, serán más responsables que aquellos que no lo hacen”, indica la sicóloga Ana María Jiménez.

Añade que “es importante fomentarles esta responsabilidad desde pequeños, y pueden ayudar en muchas cosas, desde tender su cama, levantar sus juguetes, ordenar su ropa y sus tareas, barrer, recoger la mesa; hay una infinidad de tareas en las que pueden apoyar, y para cuando sean adolescentes, las madres tendrán menos conflictos en este punto porque para ellos, la colaboración en casa ya será un hábito”, comenta.

Al igual que los hijos, la pareja debe de estar involucrada en las labores del hogar.

“En los matrimonios jóvenes, la repartición de tareas cada vez es más común, porque con la mujer incorporada al mercado laboral, también se convierte en proveedora, y como tal, ambos se comparten obligaciones y tareas.

Ello no sólo les ayuda a terminar más rápido los quehaceres, sino también a cansarse menos y pasar más tiempo juntos”, asegura.

Por su parte, Diana Rebeca Sifuentes, terapeuta familiar, destaca que existe una gran diversidad de familias, desde las más tradicionales donde la madre sigue llevando toda la carga del hogar, hasta otras en la que ya se salieron de ese rol, y donde el desarrollo profesional de la madre, ha llevado a toda la familia a colaborar en las labores en casa, dándoles a los hijos las herramientas para que se incorporen a esta sinergia.

Explica que esto les permite la posibilidad de lograr su propio cuidado eventualmente, y antes, como familia, compartir la responsabilidad del cuidado de su propio núcleo.

‘Sacándole la vuelta’. A los chicos generalmente no les gusta cumplir con estas obligaciones y harán oídos sordos a los recordatorios de los padres sobre lavar los trastes o recoger su recámara.

Un buen método para no tener que estarlos regañando -que además no sirve sino para crear una mala dinámica entre padres e hijos es establecer un límite de tiempo para realizar la tarea y asignar una consecuencia si no ocurre así.

Por ejemplo, decir: “los platos tienen que estar lavados en 20 minutos”, si no lo están, la hora de ir a la cama será media hora antes o el tiempo de ver televisión (tableta, computadora) se reducirá en media hora.

Desde luego, la consecuencia tiene que ser cumplida, si no, el sistema no funcionará. De esta forma, evitaremos los regaños y los chicos se habituarán a ayudar sin protestar.

Mejores niños. Los quehaceres domésticos contribuyen al desarrollo personal de los hijos porque influyen en su responsabilidad, su independencia, su autoestima, su adaptación social, le dan un valor al trabajo y aprenden a colaborar.

Cómo hacer para que colaboren en los quehaceres domésticos: es importante razonar con ellos, negociar y motivar.

 

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