El primer modelo de invernadero inteligente en funcionamiento en México ya es una realidad. Se encuentra en las instalaciones de los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) en Tezoyuca, Morelos.
Este invernadero inteligente cuenta con sistemas de monitoreo inalámbricos y de control automatizado, capaces de controlar las variables más importantes que afectan la fisiología y la productividad de los cultivos. Además implementa biofungicidas y fertilización biológica con productos hechos a base de las bacterias Bacillus subtilis y Azospirillum brasilensis.
El invernadero es resultado del proyecto Integración de desarrollos en biotecnología, automatización y tecnologías de la información para establecer un modelo escalable de producción sustentable e inocua de hortalizas en invernadero, en donde participan científicos de la UNAM, de FIRA y del Colegio de Posgraduados, con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), a través del fondo Problemas Nacionales,
Colaboración que da frutos
El doctor Enrique Galindo Fentanes, del Instituto de Biotecnología y responsable del proyecto, puntualizó que el objetivo es contribuir a incrementar la competitividad del sector agrícola mexicano, en particular el de hortalizas como jitomate y pimiento, a través de la producción de alimentos de alta calidad, inocuos y susceptibles de comercializarse tanto en el mercado nacional como en el extranjero.
Investigadores del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM contribuyen a este invernadero con los sistemas de monitoreo inalámbricos y de control automatizado. Por su parte, investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas y de Biotecnología colaboran con biofertilizantes y biofungicidas.
Los expertos de FIRA y del Colegio de Posgraduados aportan su experiencia en aspectos agronómicos y fitopatológicos de los cultivos, así como con sus trabajos relacionados con las tecnologías que permiten reducir significativamente el consumo de agua y de nutrimentos.
“En México, el uso de invernaderos no es una tecnología nueva. No obstante, las innovaciones que proponemos con este proyecto van en una dirección específica. Por ejemplo, ya sabemos que se puede incrementar la producción en cinco veces en relación con los cultivos en campo abierto, además se puede producir todo el año y es posible aprovechar ventanas de mercado para obtener precios competitivos”, informó el investigador de la UNAM.
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
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