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Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estudian los efectos de los contaminantes emergentes en los alimentos, pues hay evidencias de que están asociados a la obesidad, la diabetes y el cáncer.
En conferencia de prensa, el investigador Roeb García Arrazola, de la Facultad de Química, explicó que esos contaminantes son compuestos de distinto origen y naturaleza química, cuya presencia en el ambiente y sus consecuencias han pasado inadvertidos.
En las aguas subterráneas y tratadas de México han sido encontradas trazas de principios activos de bisfenol A, aspirina, ibuprofeno y diclofenaco, entre otros, que llegan a los alimentos a través del riego.
Los contaminantes entran o tienen contacto con el organismo humano y, después de permanecer un tiempo, son expulsados por la orina y ésta se incorpora finalmente a las aguas residuales.
El experto expuso que esas sustancias están presentes en las drogas, farmacéuticos, pesticidas y en empaques, por ejemplo, pero 98 por ciento de éstas ingresa por el consumo de alimentos como frutas, verduras o animales.
Hay evidencias de que la exposición a esas sustancias incrementa el riesgo de padecer obesidad, diabetes, cáncer y autismo, situación que desde hace 15 años ha sido de interés para la Organización Mundial de la Salud (OMS), indicó García Arrazola.
En ese sentido, recordó que hay un crecimiento exponencial de los casos de sobrepeso, y hoy en día uno de cada 150 niños presenta espectro autista, cuando hace décadas era uno en cada 20 mil.
De ahí la importancia de estudiar los contaminantes emergentes, en particular en los alimentos; pero, dijo, la controversia es que los efectos se han observado a muy pequeñas dosis -nanogramos-, aunque generan una alta disrupción endócrina.
Ante ello, propuso diseñar procesos libres de bisfenol A, una sustancia utilizada para fabricar plásticos policarbonatados, latas de alimentos o bebidas, y establecer un análisis de riesgo de disrupción endócrina en humanos por exposición a contaminantes emergentes.
El investigador subrayó que en la Universidad Nacional Autónoma de México tienen ya una técnica validada para medir el bisfenol A.
Además, como una tercera propuesta, el científico pretende desarrollar la ingeniería de biomateriales para la remoción y monitoreo de contaminantes emergentes en los alimentos.
Incluso también tiene un nanocomposito capaz de degradar contaminantes emergentes de ese tipo, inclusive en alimentos, pero falta su estandarización.
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