Desde niños tienen problemas para concentrarse, se olvidan de hacer sus tareas escolares, están inquietos, son impulsivos, no pueden mantenerse sentados, lo que puede generar el rechazo de sus compañeros.

En la adolescencia, se suman otros factores, pues por distracciones o impulsividad pueden tener problemas legales, accidentes automovilísticos y son más proclives al consumo de drogas.

Este cuadro caótico es característico de la alteración neurobiológica denominada Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que inicia en la infancia, antes de los 12 años, y que se presenta de forma diferente en cada etapa de la vida, destaca la doctora Silvia Ortíz, jefa del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM.

De acuerdo con los psiquiatras y neurólogos, dos tercios de los niños con TDAH continúan presentando manifestaciones clínicas en la edad adulta.

“La gente los puede percibir como indiferentes, poco detallistas o egoístas; en los empleos cometen errores, no cumplen con las metas y no pueden organizar una agenda; en su vida amorosa, no logran estabilizarse con una pareja. Esto se debe a que su atención es dispersa, lo que además los lleva a experimentar un cansancio por mantenerse alerta y enfocarse”, destaca la especialista.

En muchos casos, estos pacientes saben que tienen TDAH hasta que llegan con el especialista presentando patologías asociadas, como ansiedad y depresión.

Neurotransmisores involucrados

La doctora Leticia Munive Báez, presidenta de la Sociedad Mexicana de Neurólogos Pediatras, destaca que en este trastorno existe una alteración específicamente de dos neurotransmisores: dopamina y noradrenalina, los cuales se relacionan con funciones cognoscitivas, como la concentración, la atención y la memoria.

Luego de una valoración médica especializada, se indica el fármaco más adecuado. En México, se han utilizado el metilfenidato y la atomoxetina.

A decir de la doctora Daniela Morales Martínez, gerente médico para neurociencias de Shire, actualmente ya está disponible un profármaco llamado lisdexanfetamina (Vyvanse) que en los últimos años ha probado una efectividad mayor al 85% en personas de todo el mundo que padecen TDAH.

“Este medicamento actúa “poniendo orden” a los neurotransmisores involucrados. De esta manera, el cerebro tiene una estimulación adecuada y el paciente mejora su atención”.

Por su parte, la doctora Silvia González, enlace médico científico de Shire, informó que el tratamiento farmacológico en combinación con la terapia cognitivo conductual ha probado ser útil para mejorar la calidad de vida de estos pacientes, sean niños o adultos.

Se estima que en México, el 6% de los niños en edad escolar y del 2 al 4% de los adultos tienen TDAH. Alrededor del 25% de los padres de infantes con TDAH también padecen el trastorno.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia/ UNAM

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses