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En las películas de terror hemos visto la clásica escena donde una persona es perseguida por un asesino serial.
La persona huye corriendo y el asesino camina detrás. La víctima es atrapada y no para de gritar. Si esto fuera real y estuviéramos en esta situación, ¿cómo reaccionaría nuestro cuerpo?
La Sociedad Química de EU, en un video en YouTube, señaló que si fuéramos perseguidos por un asesino, nuestra primera reacción sería una intensa sensación de miedo, respuesta evolutiva que nos haría salir corriendo o pelear.
Según el video, el miedo es controlado por un conjunto de neuronas del núcleo paraventricular del tálamo, una región extremadamente sensible a la tensión.
Esta sensación haría que las glándulas suprarrenales comenzaran a bombear adrenalina. Aumentaría el ritmo cardíaco, se agudizarían los sentidos y tendríamos una gran cantidad de energía para poder sobrevivir.
Según el portal Daily Mail, si el miedo fuese muy intenso, podríamos quedar "congelados", ya que trataríamos de "ser invisibles" ante el depredador.
Ahora, si el homicida se nos acercara, empezaríamos a gritar, no por miedo, sino por instinto.
El grito sería percibido en una parte del cerebro diferente a la que percibe el lenguaje y pasarían de los oídos a la amígdala.
Si el asesino llegara a lastimarnos, sentiríamos un gran dolor que enviaría una señal al cerebro para evitar que esto vuelva a ocurrir.
“Ahora está muerto”. Suponiendo que tengamos una lesión cerebral extensa, estaríamos clínicamente muertos, pero el cerebro seguiría trabajando ya que experimenta una sobretensión asociada con la conciencia.
kal
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