La imagen frívola de Miami descansa en paz. Esta ciudad de Florida que cumplió 100 años en 2015 y que desde los años 80 cargaba con el peso de los estereotipos de personajes como el narcotraficante Tony Montana, de la cinta Scarface, es hoy epicentro del lujo, los negocios, el arte, el diseño y el turismo.

The Wealth Report 2015, de la consultoría Knight Frank, indica que Miami ocupa el sexto lugar mundial y el segundo en Estados Unidos como destino para consumo de bienes de lujo. También señala que estará entre las 10 ciudades principales del planeta para las personas con poder adquisitivo extremadamente alto en la próxima década. En este informe, Miami supera a todas las urbes estadounidenses, excepto Nueva York, y está por delante de París, Pekín y Dubái.

Proyectos como los desarrollos comerciales y urbanísticos Brickell City Centre y Worldcenter reflejan la buena salud financiera. Muchos inversores están apostando por el lujo, que ahora recorre la ciudad más allá de Bal Harbour Shops y Aventura Mall.

Destaca Miami Design District, un área antes devaluada que se ha transformado en una de las más rentables gracias al promotor inmobiliario Craig Robins y L Real Estate, que comenzaron el proyecto en 2010 con un plan de inversión de 320 millones de dólares. Para finales de 2016, tendrá 10 cuadras con más de 100 boutiques. El terreno de 111 mil 500 m2 era un vecindario industrial de mayoristas de muebles.

Design District es también el espacio comercial con más concentración de boutiques relojeras en el mundo, ubicadas en Palm Court. La primera fue de Cartier. Hoy, Bulgari, Hublot, TAG Heuer, Tiffany & Co, A. Lange & Söhne, IWC, Jaeger-LeCoultre, Omega, Piaget, Vacheron Constantin, Parmigiani Fleurier, Harry Winston, Audemars Piguet, Panerai, Rolex, Ulysse Nardin y Tourbillon (Swatch Group con Breguet, Blancpain, Glashütte, Jaquet Droz, Omega y Swatch) exhiben sus productos entre cultura, arte y diseño.

El CEO de Panerai, Angelo Bonati, tiene fe en Design District: “Miami es centro internacional de arte y diseño, una oportunidad en términos de exposición y de aumento de clientes internacionales”.

Por ahora hay 17 tiendas de alta relojería y 63 de lujo. Cuando el proyecto termine en 2018 habrá unos 200 puntos de venta. Craig Robins reconoce la importancia de la inversión de las empresas relojeras en el proyecto: “La alta relojería tiene una amplitud y un alcance sin
 precedentes para la expresión creativa en Miami
 Design District. La
 belleza de estos objetos atrae a la misma gente 
que quiere un bolso Hermès o que siente emoción al comprar una obra de arte”.

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