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La depreciación del peso frente al dólar impacta cada vez más la demanda de productos del exterior, de acuerdo con los datos más recientes de los indicadores de consumo privado en el mercado interior dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Por tercer mes consecutivo, la adquisición de bienes importados en el mercado interno reportó una caída a tasa anual de 5.1% en junio con base en cifras ajustadas por estacionalidad, su mayor retroceso cuando menos desde diciembre de 2009.

Pese a que el indicador mantiene un rezago de dos meses, su publicación refleja la segmentación del gasto de los hogares entre bienes nacionales e importados. Es a través de éste que se logra dimensionar el impacto de la depreciación del peso sobre las decisiones de compra de los hogares, comentó Pamela Díaz, analista económica de Grupo Financiero Ve por Más.

Hasta el primer trimestre del año el consumo privado de productos del exterior en el mercado interno había presentado una sólida tendencia al alza que se fisuró ante el efecto de traspaso cambiario, agregó la especialista.

Por el contrario, la demanda de bienes y servicios de origen nacional reportó en junio un incremento anual de 4.1%, mientras que el consumo interno de bienes registró un alza de 4.4% ―la tasa más alta cuando menos desde enero pasado― y la demanda de servicios aumentó 3.8%.

El favorable desempeño de los productos y servicios de origen nacional compensó la caída en la demanda de bienes importados, con lo que el indicador del consumo privado en el mercado interior tuvo un crecimiento anual de 3.1% a mitad del año, la tasa más alta desde marzo de 2016.

Pese a lo anterior, no se ha observado un efecto de sustitución entre bienes nacionales y extranjeros que favorezca un incremento del consumo de los primeros, pues existen segmentos donde los productos mexicanos no tienen presencia importante.

Además, el consumo por bienes importados representa apenas 10.1% de la canasta de consumo mexicana, por lo que no es de sorprender que la apreciación del dólar haya tenido un bajo efecto sobre la inflación y las decisiones de compra de los consumidores, comentó Pamela Díaz.

Durante el pasado junio, el peso sufrió una depreciación de 20.4%, frente al dólar, elemento que continúa ejerciendo un impacto sobre el consumo de bienes extranjeros.

Durante el segundo trimestre del año el consumo privado de bienes y servicios en general reportó una tasa de crecimiento promedio anual de 2.3%, cifra inferior al 4.1% registrada en los primeros tres meses del año, lo que refleja cierta desaceleración de la demanda interna.

Para el resto del año, Eduardo González, analista económico de Banamex, prevé que el consumo privado mantenga un buen ritmo de expansión anual, aunque más lento.

Su previsión se apoya en los firmes avances que aún presentan sus principales determinantes: el empleo y los salarios en el sector formal, las remesas del exterior en términos reales y la expansión del crédito al consumo, en un contexto de una baja inflación.

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